13 años del jueves negro de Aguascalientes

Gilberto Valadez 

Aguascalientes, Ags.- La mañana del 15 de febrero de 2007, un suceso sin precedentes locales sacudió a la ciudad de Aguascalientes.


En esa fecha, cuatro policías de la Secretaría de Seguridad Pública del municipio capital fueron baleados en el sur de la ciudad por un comando armado. Los uniformados posteriormente fallecieron debido a las heridas producidas. 


El hecho inició debido a un accidente vial de una suburban, sobre el bulevar Juan Pablo II, dejando al descubierto en el interior de la unidad armas de grueso calibre. Policías municipales descubrieron la artillería, pero antes de pedir refuerzos serían acribillados en el lugar. 
Los cuatro policías que perdieron la vida en el cumplimiento de su deber fueron el subcomandante Juan José Navarro Rincón, los oficiales Eduardo Flores y Javier Rivera Molina, además de Genaro Sandoval, éste último cuando era trasladado a recibir atención médica. 
En tiempos aún ajenos a las redes sociales, la noticia primero se difundió a través de estaciones de radio de la ciudad y posteriormente alcanzó a los portales electrónicos de medios nacionales. Al grado que poco después del mediodía, autoridades estatales y municipales dieron una conferencia de medios en palacio de gobierno.
El suceso sería minimizado por el entonces fiscal Xavier González Fisher, quien calificó el suceso como un “hecho aislado”. González Fisher informó de la captura de supuestos sicarios, así como el decomiso de armas AK47 y rifles Calibre 22.

A la conferencia no acudieron Luis Armando Reynoso Femat ni Martín Orozco Sandoval, entonces gobernador y presidente municipal de Aguascalientes respectivamente. Pero pronto ambos tuvieron que dar la cara.

Esa misma noche se presentó el informe de Carmen López de Reynoso como presidenta del DIF Estatal y el mandatario fue entrevistado en donde reiteró el tema de hechos aislados. 


Orozco, por su parte, debió encabezar los homenajes póstumos en palacio municipal y ofreció apoyo a los deudos. 


El hecho fue calificado desde entonces como “el jueves negro de Aguascalientes” y un parteaguas en el tema de inseguridad, de la cual a la fecha se sigue hablando.