25 años del primer canto del Gallo en Aguascalientes

Gilberto Valadez

Aguascalientes, Ags.- El primer gran paso para que la entidad pudiera situarse en el mapa del futbol profesional ocurrió hace 25 años.

Fue en junio de 1998 cuando el Club Gallos de Aguascalientes conquistó el campeonato en la categoría de Segunda División y ello le permitió ascender a la entonces denominada Primera A, circuito de plata en el balompié nacional, y que derivaría en un acceso a la máxima categoría.

Todo ello obtenido, cuando el representativo local apenas tenía menos de un lustro de haber sido fundado y en una final recordada más por sucesos extracancha.

Aves de paso

Por años, el futbol profesional no parecía encontrar un espacio en la ciudad capital. Durante numerosas temporadas desfilaron otros tantos equipos en las categorías B de Segunda División, sin que alguno terminase de consolidarse.

En aquellos años, el mayor aforo era el Estadio Municipal que no tenía capacidad ni siquiera para 10 mil asistentes. Por esa cancha pasaron cuadros como las Cebras, los Leones y hasta el Tapatío.

Mejores expectativas surgieron luego que en octubre de 1992 se reinauguró el Estadio Municipal, ampliándose su capacidad para recibir 15 mil personas. Dos años después, fue creada la Primera A, como un reemplazo de la antigua Segunda División. 

En esa campaña, nacieron con muchas expectativas los Halcones de Aguascalientes en la cancha del Municipal, pero al final esos Halcones resultaron ser aves de paso, desapareciendo luego de su campaña de debut.

Gallos de pelea

Para septiembre de 1995, con respaldo de un empresario de Estados Unidos, surgieron los Gallos de Aguascalientes para actuar en la Segunda División; lo que en su momento fue catalogado como un paso atrás después del paso de Halcones en Primera A.

Sin embargo, los Gallos superaron las expectativas iniciales y para 1997 disputaron su primera final de ascenso, la cual perdieron ante Bachilleres de Guadalajara, que se impusieron en el duelo cumbre del último torneo de año completo en esa modalidad.

Con todo, los Gallos mantuvieron el nivel en la competencia y volvieron a una final, ahora en el Verano 1998 ante el representativo de Veracruz. El jueves 28 de mayo, Aguascalientes goleó a los jarochos 3-0 durante el partido de ida en la cancha del Municipal y prácticamente sentenció la disputa, pues aunque Veracruz se impuso 2-0 en la vuelta, ya no les alcanzó para revertir la desventaja.

El siguiente rival sería el cuadro michoacano del Zitácuaro por el boleto directo a la siguiente categoría.

Tintos en sangre

Otra vez Aguascalientes le tocó recibir primero en la final, ahora por el ascenso directo. Zitácuaro visitó la cancha del Municipal el jueves 4 de junio en busca del resultado más cómodo para el partido definitivo.

Los Gallos, que en ese año utilizaban un uniforme en rayas rojas y blancas, terminaron imponiéndose por la mínima diferencia tras un angustioso gol de Hugo Reyes, que resolvió una serie de balonazos en el área e hizo caer la meta de los michoacanos que incluso terminaron con dos hombres menos.

Pese al resultado, la afición local no salió contenta pues se consideraba una ventaja escasa para afrontar el juego de vuelta. Mismo panorama que compartieron notas de algunos periódicos de la época.

El juego de vuelta en el estadio Ignacio López Rayón registró un lleno en sus tribunas, con un gran ambiente que parecían responder los Monarcas del Zitácuaro, y que empataron el marcador global sobre el minuto 16, gracias a un cabezazo de Edgar Montes de Oca. 

El 1-0 a favor de los Monarcas se mantuvo hasta el descanso.

No fue sino hasta el segundo tiempo cuando los Gallos empataron el tanteador, merced a un certero disparo de Alejandro Corona y que le daría el triunfo a Aguascalientes en el marcador global 2-1 para ascender a la Primera A.

Desgraciadamente esa final sería más recordada por sucesos violentos. En el segundo lapso, el partido tuvo que ser suspendido por más de diez minutos, debido a una serie de cohetones que explotaron en plena tribuna del estadio y que ocasionaron daños físicos a personal del cuerpo técnico de los Gallos, incluyendo el timonel Ernesto Sosa.

Por si fuera poco, una parte de los fanáticos locales reaccionaron con furia en cuanto terminó el partido, arrojando botellas y demás objetos contra jugadores y afición de Aguascalientes, dejando a una persona del sexo femenino con una herida en el rostro. Aunque se celebró la ceremonia de entrega de trofeos, el autobús que transportaba a los aficionados aguascalentenses tuvo que ser escoltado hasta las afueras del municipio.

Los Gallos aún brindaron algunas satisfacciones a la afición de Aguascalientes, incluyendo un campeonato en la Liga de Ascenso en finales de 2000. 

Todo ello hasta que la mudanza del Necaxa en 2003, club del máximo circuito y con un estadio construido en los antiguos cimientos del Municipal, derivó en que el club emplumado desapareciera.