Redacción
EU.-En un movimiento estratégico para blindar su futuro inmediato, los Pittsburgh Steelers han aplicado la oferta de agente libre sin restricciones (UFA tender) al veterano mariscal de campo Aaron Rodgers. Esta medida, poco frecuente en la NFL, se tomó justo antes de la fecha límite posterior al draft con el objetivo de garantizar que la franquicia reciba una compensación o mantenga la exclusividad sobre el jugador de cara a la temporada 2026.
La aplicación de esta etiqueta funciona como un mecanismo de protección doble para los Steelers. Por un lado, si Rodgers decide firmar con otro equipo, Pittsburgh asegura una selección compensatoria en el próximo draft. Por otro lado, si el quarterback no llega a un acuerdo con otra franquicia antes del 22 de julio —o del inicio del campamento de entrenamiento—, los Steelers recuperan los derechos exclusivos de negociación, impidiéndole fichar con cualquier otro equipo de la liga por el resto del año.
Desde el punto de vista salarial, la oferta contempla un incentivo para el jugador: de aceptar, Rodgers recibiría un aumento del 10% respecto a su sueldo de la campaña anterior, lo que elevaría su remuneración a aproximadamente 15 millones de dólares. Fuentes internas del equipo han restado tensión al movimiento, calificándolo como un trámite “de procedimiento” y expresando plena confianza en que el cuatro veces MVP regresará a las filas de los Acereros para trabajar bajo las órdenes del nuevo entrenador, Mike McCarthy.
Mientras se resuelve la situación contractual de Rodgers, la directiva encabezada por Omar Khan ha tomado previsiones en el reciente draft al seleccionar a Drew Allar, prospecto de Penn State, en la tercera ronda. No obstante, McCarthy fue enfático al declarar que la llegada del novato no busca reemplazar al veterano, sino fortalecer la profundidad de un grupo de pasadores que ya cuenta con Will Howard y Mason Rudolph.
Con las sesiones voluntarias (OTAs) programadas para iniciar el 18 de mayo y el minicampamento obligatorio a principios de junio, los Steelers esperan que el desenlace de esta negociación sea más ágil que el año pasado, cuando Rodgers firmó apenas unos días antes de las prácticas obligatorias. Por ahora, el destino de la ofensiva de Pittsburgh permanece en una pausa técnica, a la espera de que el experimentado quarterback defina su futuro en la NFL.
