Veterinaria revela cómo identificar si tu gato sufre por el calor

Redacción

Ciudad de México.-A diferencia de los perros o las personas, los gatos tienen una forma muy discreta de manifestar el impacto de las altas temperaturas, lo que puede poner en riesgo su salud durante el verano. Eva Sánchez-Paniagua, veterinaria generalista de Clinicanimal especializada en bienestar y comportamiento animal, advierte que los felinos rara vez muestran de forma evidente que algo anda mal, por lo que es vital que sus cuidadores aprendan a interpretar sus cambios de rutina.

De acuerdo con la especialista egresada de la Universidad Complutense de Madrid, es completamente normal que en época de calor los gatos reduzcan su actividad, jueguen menos, duerman más o busquen superficies frescas. Sabremos que el felino se está adaptando adecuadamente si continúa conectado con su entorno: es decir, si sigue comiendo, bebiendo agua, usando su arenero y acicalándose con normalidad.

No obstante, existen señales de alerta que requieren atención veterinaria inmediata, tales como la apatía extrema, el aislamiento excesivo, la pérdida de apetito, la debilidad, los vómitos y el babeo. Sánchez-Paniagua enfatiza que el jadeo o la respiración acelerada con la boca abierta nunca deben considerarse conductas normales en un gato para combatir el calor.

Para mitigar las altas temperaturas en el hogar, la experta señala que el error más común es intentar enfriar al felino con métodos humanos como mojarlo por completo, meterlo a la ducha, aplicarle hielo directo o raparlo sin prescripción médica, acciones que solo les generan un estrés severo y dañan su manto, el cual regula su temperatura de forma natural. En su lugar, se debe optar por ofrecer libertad y opciones: mantener zonas de sombra, bajar persianas en horas de sol, ventilar la casa por las mañanas o noches, y asegurar una ventilación suave con aire acondicionado o ventiladores, cuidando siempre de no dirigir el flujo de aire directo hacia el animal ni obligarlo a estar en una habitación específica.

En cuanto a la hidratación y el juego, la especialista recomienda ajustar las dinámicas al horario veraniego. Las sesiones de juego deben ser cortas, de baja intensidad y realizarse a primera hora del día o al anochecer empleando estímulos de caza; si el felino se aleja o se tumba, se debe parar inmediatamente. Para incentivar el consumo de agua, se sugiere distribuir múltiples bebederos anchos y bajos —donde sus bigotes no rocen los bordes— en zonas tranquilas lejos del arenero y la comida, recurrir a fuentes de agua en movimiento debidamente limpias o incorporar alimento húmedo en su dieta.

Finalmente, el calor también puede repercutir en la convivencia de hogares multifelinos. Durante el verano, los recursos de la casa como las corrientes de aire, las zonas elevadas, las sombras o los puntos de hidratación adquieren un mayor valor, desatando tensiones silenciosas. Los conflictos no siempre se traducen en peleas físicas; a veces se manifiestan cuando un gato bloquea el paso de otro o acapara el sitio más fresco. La solución radica en repartir de forma equitativa los recursos por toda la vivienda para garantizar que cada mascota tenga su propio espacio de descanso seguro. Asimismo, se debe recordar asegurar ventanas y balcones, ya que en esta temporada aumentan los riesgos de escapes o caídas.