Redacción
El llamado del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, para que sus aliados envíen buques militares al estrecho de Ormuz con el fin de proteger el tránsito marítimo y garantizar el suministro mundial de petróleo ha recibido una respuesta limitada por parte de varios países.
El mandatario pidió el sábado a naciones como Reino Unido, Francia, Japón, Corea del Sur y China que se sumen a un “esfuerzo conjunto” para resguardar la vía marítima, una de las rutas energéticas más importantes del mundo.
El estrecho de Ormuz transporta habitualmente cerca del 20% del petróleo global. Su cierre de facto, atribuido a Irán como represalia por los bombardeos de Estados Unidos e Israel, ha provocado una fuerte interrupción del comercio energético y un alza significativa en los precios internacionales del crudo.
En una entrevista publicada el domingo por el Financial Times, Trump afirmó que quienes se benefician del tránsito por la zona deberían participar en su protección.
“Es justo que quienes se benefician del estrecho ayuden a garantizar que no ocurra nada malo allí. Si no hay respuesta o si la respuesta es negativa, creo que será muy perjudicial para el futuro de la OTAN”, declaró.
Sin embargo, varios gobiernos han descartado sumarse a una operación militar en la zona.
El primer ministro británico, Keir Starmer, señaló que su país no participará en una guerra más amplia con Irán, aunque trabaja con aliados en alternativas para reabrir la ruta marítima. Aclaró además que cualquier iniciativa no se realizaría bajo el marco de la OTAN.
En Alemania, el ministro de Defensa, Boris Pistorius, rechazó la solicitud estadounidense al afirmar que “esta no es nuestra guerra”. El canciller Friedrich Merz también descartó cualquier participación militar, argumentando que no existe mandato de Naciones Unidas, la Unión Europea o la OTAN para intervenir.
Japón adoptó una postura similar. El ministro de Defensa, Shinjiro Koizumi, declaró ante el Parlamento que por ahora su país no considera lanzar una operación de seguridad marítima en la zona.
Australia también se distanció de la petición. La ministra de Infraestructura y Transporte, Catherine King, aseguró que el gobierno no planea enviar buques de guerra al estrecho.
China evitó comprometerse directamente, aunque indicó que todas las partes tienen la responsabilidad de garantizar un suministro energético estable.
Corea del Sur, por su parte, informó que mantendrá consultas con Washington antes de tomar una decisión.
Desde Teherán, el ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abbas Araghchi, afirmó que el estrecho de Ormuz permanece abierto, aunque no para los países que considera responsables de la agresión contra su país.
