Así logró Jaime Camil Garza que Bono y U2 perdonaran a México

Redacción

Ciudad de México.-El veto de casi una década que la banda U2 impuso a México tras un violento altercado en 1997 no terminó por negociaciones corporativas convencionales, sino en una comida privada en Acapulco. El actor Jaime Camil reveló recientemente que su padre, el empresario Jaime Camil Garza, fue el artífice de la reconciliación entre Bono y el país, utilizando su célebre hospitalidad para destrabar un conflicto que parecía permanente.

La ruptura se originó durante la gira PopMart en el Foro Sol, cuando un choque entre el equipo de seguridad de la banda y el Estado Mayor Presidencial —que custodiaba a los hijos del entonces presidente Ernesto Zedillo— terminó con un guardia de U2 atropellado. El incidente dejó al vocalista Bono con la firme determinación de no volver a pisar escenarios mexicanos, una promesa que mantuvo hasta que un encuentro fortuito en Guerrero cambió el rumbo de la historia.

Según relató Camil, tras enterarse de que el músico estaba en Acapulco, lo invitaron a la residencia familiar donde Camil Garza lo recibió con una paella. “Mi papá era súper charming; convenció a Bono recordándole que el público mexicano es el mejor del universo”, explicó el actor. El momento decisivo ocurrió cuando el empresario facilitó una llamada directa entre el cantante y la presidencia de la República para ofrecer disculpas oficiales y “limar asperezas”, cerrando el trato comercial poco después.

Más allá de las anécdotas del espectáculo, Jaime Camil aprovechó la entrevista para mostrar su faceta más personal, conmoviéndose al hablar de su esposa Heidi Balvanera y sus hijos. El actor confesó que su prioridad familiar es tan alta que ha llegado a rechazar proyectos de gran escala, como una serie para HBO Max en Escocia, debido a que no acepta estar lejos de su núcleo por periodos prolongados.

“Lejos de mi familia no opero”, sentenció el intérprete, subrayando que junto a su esposa han optado por una crianza presente y sin ayuda externa. Esta filosofía de vida refleja el contraste entre el mundo de las altas esferas internacionales que frecuentaba su padre y la búsqueda de estabilidad emocional que define su carrera actual, consolidando una narrativa que mezcla el glamur del rock con la calidez del hogar.

Fotografía de La Vibra