Bad Bunny: Psicoanálisis y política en el medio tiempo del Super Bowl bajo la lupa

Comunicado

Ciudad de México.-El espectáculo de medio tiempo del Super Bowl LX encabezado por Bad Bunny no solo rompió récords de audiencia —con 128.2 millones de espectadores a nivel global y 15 millones en México—, también detonó una conversación profunda sobre identidad, pertenencia y poder simbólico de la población latina en América y Estados Unidos (EU).

Durante la transmisión realizada por la Asociación de Egresados de Psicología de la IBERO (ASEPSI) y titulada “Psicoanálisis y futbol: análisis psicodinámico del medio tiempo del Super Bowl LX”, la psicoanalista Ruth Axelrod, dijo que la presentación puede leerse desde el “complejo de Edipo” como núcleo de la cultura y del inconsciente colectivo.

En su análisis, señaló que el escenario operó como un “yo ampliado”, un espacio donde el artista puertorriqueño no buscó agradar ni pedir permiso, sino afirmar: “quiero existir sin justificarme”. Destacó que Bad Bunny se mostró con una masculinidad desplazada pero no castrada, vulnerable sin renunciar a su potencia simbólica, utilizando su cuerpo y la mirada como parte del mensaje.

Subrayó que el medio tiempo mezcló identidades nacionales y experiencias migratorias, enumeró países latinoamericanos y trazó un mapa continental que funcionó como “pasaporte simbólico”.

En un contexto donde la identidad ya no es fija ni homogénea, sostuvo que hoy es posible tener múltiples pertenencias culturales sin renunciar a ninguna. “La identidad es dinámica: cambia con la edad, el contexto político y social; podemos elegir”, afirmó.

Pablo Domínguez, presidente de ASEPSI, consideró que en apenas 13 minutos se condensó un fenómeno que une y confronta, donde los eventos deportivos son espacios de simbolización colectiva que ponen en juego identificaciones, rivalidades y sueños compartidos.

Para Domínguez, el show amplió la noción del “sueño americano” y dejó de ser exclusivo para convertirse en un ideal compartido y plural, lo que implica un “golpe narcisista” para quienes lo concebían como patrimonio de unos cuantos.

“Desde la periferia se amplía el sujeto del sueño”, explicó, al destacar que la puesta en escena, la música y la enumeración de raíces culturales evidenciaron que el éxito migrante forma parte central de la narrativa estadounidense contemporánea.

El periodista Alejandro Cacho, comentarista de El Heraldo de México, afirmó que el valor del espectáculo no radicó sólo en lo artístico, sino en el símbolo político y social que representó, pues “no fueron 13 minutos de entretenimiento, sino un hito”.

Asimismo, consideró que colocar la bandera cultural latina en el evento más representativo del deporte estadounidense implicó tender un puente y recordar que América es un continente diverso.

Apuntó que la presencia latina ya no puede considerarse periférica, sino esencial en la transformación social y económica de EU. Recordó que la comunidad latina es una de las que más crece e invierte en ese país, y que decisiones como la de la NFL responden también a una lógica de mercado.

Sin embargo, el comunicador también advirtió que el reto será sostener la conversación más allá del impacto inmediato en redes y titulares.

El medio tiempo de Bad Bunny, coincidieron los especialistas, expuso fragmentaciones, incomodó a algunos sectores y entusiasmó a otros, pero sobre todo abrió un debate sobre identidad, migración, masculinidad y pertenencia.

En un escenario dominado por el poder y la pasión de un deporte icónico, el artista caribeño convirtió la música y el cuerpo en una declaración cultural: el sueño americano también se canta en español porque “juntos somos América”.