Redacción
EU.-En un movimiento que redefine la protección de la propiedad intelectual en la era digital, Taylor Swift ha solicitado formalmente el registro de su voz y su apariencia física como marcas comerciales. Según reveló el despacho especializado Gerben IP, esta estrategia busca crear un “escudo legal” más robusto ante el auge de contenidos generados por inteligencia artificial (IA) sin consentimiento, una problemática que ha afectado directamente a la cantante en el pasado reciente.
Las solicitudes, gestionadas bajo la entidad TAS Rights Management, incluyen dos registros sonoros específicos para las frases “Hey, it’s Taylor Swift” y “Hey, it’s Taylor”. Al convertir su voz en una marca registrada, la artista no solo podrá actuar contra réplicas exactas, sino también contra imitaciones “confusamente similares”. Este criterio legal es fundamental, ya que las leyes actuales de “derecho a la imagen” a menudo resultan insuficientes para combatir las herramientas de clonación de voz cada vez más sofisticadas.
En el ámbito visual, el registro abarca una representación específica de su actual gira: una fotografía de Swift con su icónica guitarra rosa y el vestuario multicolor de ”The Eras Tour”. El abogado Josh Gerben señala que proteger elementos distintivos —como poses y atuendos específicos— otorga al equipo legal de la cantante argumentos adicionales para demandar por imágenes manipuladas o deepfakes que intenten evocar su figura para fines comerciales o engañosos.
Esta respuesta legal llega tras varios incidentes críticos donde la imagen de la artista fue vulnerada. Desde la difusión de pornografía falsa generada por IA que inundó las redes sociales, hasta el uso de contenidos engañosos en el ámbito político (como las imágenes compartidas por Donald Trump en 2024), Swift ha estado en el epicentro del debate sobre la ética y la regulación de estas tecnologías.
Swift se suma así a una tendencia creciente entre figuras de alto perfil, siguiendo los pasos del actor Matthew McConaughey, quien el año pasado obtuvo registros similares. Esta maniobra marca un precedente en la industria del entretenimiento, sugiriendo que, ante la lentitud de las legislaciones generales sobre IA, los artistas recurrirán a la ley de marcas como su principal herramienta de defensa para mantener el control sobre su propia identidad.
