Redacción
La propuesta de los Cleveland Browns encendió sospechas en la NFL antes siquiera de ser votada. La franquicia planteó permitir intercambios con selecciones de draft hasta cinco años en el futuro, rompiendo el límite actual de tres. La idea, cercana al modelo de la NBA, no avanzó en la liga y luce lejana a prosperar.
El ruido no fue gratuito. Cleveland es uno de los pocos equipos con una pieza capaz de justificar un paquete histórico de selecciones: Myles Garrett. El ala defensiva, considerado entre los más dominantes de la liga, habría podido convertirse en el eje de una reconstrucción total si la regla prosperaba.
En cuanto la iniciativa llegó a la mesa, varios equipos sondearon el mercado. Hubo llamadas, cálculos y escenarios sobre cuánto costaría adquirir a la estrella de 30 años. La especulación creció al ritmo de la incertidumbre sobre el plan deportivo de los Browns.
La organización cerró la puerta.
“Myles es un Brown de toda la vida. Es uno de los rostros de nuestra organización. Creo que hemos sido muy claros, tanto en el pasado como en el presente, en cuanto a nuestros objetivos. Entiendo todas las preguntas. Para ser sincero, no quiero perder ni un minuto hablando de él (y un futuro ajeno a la franquicia de Ohio)”, dijo Andrew Berry, gerente general del equipo, en entrevista con Mary Kay Cabot.
El mensaje fue directo. Cleveland no negocia a su mejor jugador, al menos no ahora. La lectura interna es que Garrett sigue siendo el pilar sobre el cual sostener la competitividad inmediata, pese a las dudas estructurales del roster.
La sospecha, sin embargo, no desaparece del todo. La sola propuesta dejó ver que en la franquicia existe conciencia del valor excepcional de su figura y de los escenarios extremos que podrían considerar si el rumbo deportivo se estanca.
Garrett se queda en Cleveland. El debate sobre su futuro, no necesariamente.
