Redacción
En la búsqueda por mejorar el rendimiento deportivo y la apariencia física, el entrenamiento de fuerza es solo la mitad de la ecuación. La verdadera construcción del tejido ocurre fuera del gimnasio, específicamente en el plato. Según especialistas, la ganancia de masa muscular requiere un entorno metabólico favorable que solo se logra mediante un aporte preciso de nutrientes tras el ayuno nocturno.
Para que el cuerpo repare y construya fibra muscular tras una sesión de esfuerzo, la distribución de macronutrientes a lo largo del día es determinante. De acuerdo con la nutricionista Raquel Barros, de Darwin Nutrition, una dieta orientada a la hipertrofia debe asegurar un aporte proteico cercano a los 1,6 gramos por kilogramo de peso corporal al día.
Sin embargo, la proteína por sí sola no es suficiente. El proceso demanda una combinación estratégica:
Proteínas de alta calidad: Fundamentales para la reparación del tejido.
Carbohidratos complejos: Ricos en fibra para recargar las reservas de glucógeno y proveer energía duradera.
Grasas saludables: En proporciones moderadas para mantener el equilibrio hormonal.
El desayuno como motor metabólico
La primera comida del día no solo rompe el ayuno, sino que prepara al organismo para entrenamientos más eficientes. Una planificación adecuada en la mañana facilita la asimilación de nutrientes durante el resto de la jornada y ayuda a prevenir el aumento de grasa corporal no deseado.
Fuentes recomendadas por expertos:
Proteínas: Huevos, pollo, atún natural y lácteos.
Carbohidratos: Pan integral, avena, arroz o pasta (según el nivel de actividad).
Grasas y micronutrientes: Frutos secos, semillas, hummus o aguacate (palta).
Adiós a los calambres
Además de los macronutrientes, los expertos enfatizan la importancia de los electrolitos. Incluir alimentos ricos en estos minerales en la dieta diaria es vital para prevenir los calambres musculares, permitiendo que el atleta mantenga la intensidad necesaria en cada repetición.
Con información de Infobae.
