Un fósil hallado en Montana y de 95 millones de historia, bautizado como Thikarisuchus xenodentes, está reescribiendo la historia evolutiva de los reptiles.
El pequeño cocodrilo terrestre, que no superaba el medio metro, poseía una dentición heterodonta que sugiere una dieta omnívora, desafiando la imagen tradicional de sus parientes prehistóricos.
Y es que el mundo de la paleontología se ha visto sacudido por el descubrimiento de este diminuto cocodrilo del Cretácico, cariñosamente apodado “Elton”. El hallazgo, liderado por un entonces estudiante universitario, Harrison Allen, revela una sorprendente diversidad ecológica dentro del linaje de los cocodrilos que era desconocida hasta ahora y plantea nuevas preguntas sobre su evolución.
El estudio completo, publicado en el Journal of Vertebrate Paleontology, describe a esta nueva especie extinta, Thikarisuchus xenodentes, como un neosuquio heterodonto, un reptil terrestre de apenas medio metro de longitud que vivió hace unos 95 millones de años.
A diferencia de la mayoría de los cocodrilos modernos, que son acuáticos, de gran tamaño y tienen dientes cónicos para atrapar presas, “Elton” era completamente terrestre y presentaba una dentición completamente atípica o heterodonta (con distintos tipos de dientes).
El rasgo más desconcertante es su morfología dental “en vaina”, que inspiró el nombre específico xenodentes (dientes extraños). Sus dientes, comprimidos lateralmente y con surcos longitudinales, sugieren que el animal no se alimentaba solo de carne, sino que posiblemente era un omnívoro, consumiendo plantas o invertebrados. Esta especialización, tan distinta de sus parientes acuáticos, pone en duda la linealidad evolutiva del grupo.
El fósil fue recuperado en la Blackleaf Formation del suroeste de Montana. Su excelente estado de conservación permitió a los investigadores, mediante tomografía computarizada (CT), realizar una reconstrucción digital completa, revelando detalles que habrían sido imposibles de estudiar con manipulación física.
El hallazgo es notable también por el papel de Harrison Allen, quien descubrió el fragmento fósil y, a pesar de ser estudiante, lideró el estudio, convirtiéndose en el autor principal de la publicación. El apodo “Elton” proviene de la canción “Crocodile Rock” de Elton John, que sonaba en el laboratorio mientras se estudiaba al diminuto reptil, un reflejo del entusiasmo que rodea este importante avance científico.
Con información de Muy Interesante
Foto. De Referencia
