Desinfla Tulum fiebre inmobiliaria

Redacción

Tulum pasó de ser el gran imán para inversionistas en la pandemia a enfrentar una desaceleración que ya golpea a propietarios como María, quien compró en 2022 un departamento con crédito Infonavit con la idea de vacacionar y obtener ingresos por renta. Durante dos años su apuesta funcionó, pero la crisis reputacional del destino, el fin de obras como el Tren Maya y el nuevo aeropuerto, y un menor flujo de nómadas digitales frenaron la demanda.

“Mientras duró la construcción de estas obras, por mi departamento de 49 metros cuadrados que no está en el centro del municipio y no es de lujo, llegué a cobrar 14,000 pesos de renta mensual. Eso ni de chiste pasa hoy. Mi departamento lleva casi un año vacío”, dijo. Su unidad se ubica en Aldea Tulum, un desarrollo de 6,000 departamentos que ejemplifica el crecimiento acelerado del destino.

Según Mario San Miguel, presidente de AMPI Tulum, más de 80% de los condominios comercializados tras la pandemia se colocaron en preventa, síntoma de la “fiebre inmobiliaria”. Entre 2023 y 2025, el precio de los departamentos cayó 47.6%. “Hoy son más acorde a la realidad del mercado, ya tocaron piso. Conforme se compren las unidades que quedan, el valor se ajustará al alza”, afirmó.

Para Enrique Trava Griffin, de AMPI Península, Tulum atraviesa una corrección tras el boom que atrajo a desarrolladores serios y a otros oportunistas. El problema, sostiene, no es falta de demanda, sino sobreoferta: “A las empresas a las que se les están atorando sus ventas, seguramente no van a volver a sacar otros proyectos”.

La velocidad del auge también rebasó al gobierno local. “Hace falta pavimentación, drenaje, luz, internet. Las autoridades están trabajando con una inversión importante para compensarlo”, señaló San Miguel.

María resiente la baja en rentas: “A muchos no nos sale ni para pagar la hipoteca”. Aun así, no planea vender. Ahora participa en asambleas vecinales para proteger su patrimonio ante lo que considera una campaña de desinformación.

Desarrolladores como Onix Living reconocen el exceso. Su director comercial, Borja Luis Giquel, asegura que el sector “se atragantó”, pero ve un repunte más ordenado: “Deseamos que no crezca tan rápido, no da tiempo”.