Redacción
La pista se convirtió en escenario de tensión este domingo durante la final de los 200 metros del Campeonato de Atletismo de Estados Unidos, luego de que Noah Lyles venciera por escaso margen a Kenny Bednarek y la competencia terminara con empujones e intercambio de palabras.
Lyles, tres veces campeón mundial, cruzó la meta en 19.63 segundos tras alcanzar a Bednarek en los últimos metros. El subcampeón olímpico llegó apenas 0.04 segundos después, visiblemente molesto por la actitud de su rival, quien lo miró desde su carril justo antes de terminar la carrera, en lo que se interpretó como un gesto de provocación.
Tras cruzar la línea, Bednarek empujó a Lyles por la espalda, dando paso a una acalorada discusión entre ambos velocistas. “Espero mis disculpas”, dijo Lyles mientras rechazaba el saludo inicial de su rival. La escena continuó durante la entrevista televisiva con NBC, aunque ambos accedieron a hablar más adelante en privado.
“Noah va a ser Noah”, expresó Bednarek a la prensa. “No me importa lo que dijo, sino lo que hizo. Son cosas antideportivas, y no tolero eso”, sentenció. El velocista subrayó que su molestia se centra en una falta de respeto: “Yo no hago nada de eso, no me parece una buena señal de carácter”.
A pesar del conflicto, Bednarek reconoció el desempeño de su contrincante. “Ganó la carrera, fue el mejor hoy, eso se lo reconozco”, añadió. El velocista ha superado a Lyles en las dos finales olímpicas más recientes, en las que se colgó la medalla de plata.
Lyles evitó hablar del incidente. “Sin comentarios”, respondió cuando fue cuestionado por periodistas tras la carrera.
Ambos atletas podrían verse las caras nuevamente en el Campeonato Mundial de Atletismo que se celebrará en Tokio el próximo mes, donde el duelo entre los dos velocistas estadounidenses gana nuevos matices tras este encontronazo.
Bednarek aseguró que aún queda un tema pendiente entre ellos. “Son asuntos personales que tenemos que resolver. Él tiene mi número, si quiere hablar, puede llamarme. Pero prefiere hacerlo en público, me parece gracioso”, declaró.
“Cuando quiera, puede llamarme y todo irá bien”, concluyó Bednarek, dejando abierta la posibilidad de reconciliación… o de una nueva confrontación.
