Redacción
Los dispositivos digitales nos han traído grandes ventajas en muchos sentidos, aunque también han generado múltiples problemas en la salud de las personas relacionados con la vista, el descanso o la postura.
Si quieres prevenir estas situaciones, conoce los hábitos que debes cuidar al momento de utilizar tus dispositivos:
Vigilemos nuestras postura
Los dolores en cervicales al bajar la mirada hacia una pantalla sostenida con las manos se deben a la tensión en la parte superior de la espalda. El cirujano Kenneth Hansraj, del New York Spine & Rehab Medicine, afirma que dejar caer la barbilla 60 ⁰ equivale a hacer que la columna soporte 12 kilogramos adicionales.
Además, largos períodos de tiempo clicando y deslizando el pulgar por la pantalla o sosteniendo esta con un agarre incómodo pueden provocar lesiones como las enumeradas al comienzo del artículo.
Para evitar estos problemas debemos ser cuidadosos con nuestra higiene postural. Para ello debemos relajar las tensiones de la mano en la medida de lo posible; mantener la cabeza formando un triángulo con los hombros, con la coronilla dirigida al techo; alejar los hombros de las orejas para no cargar la espalda. También, aunque parezca difícil, ser conscientes de nuestra postura.
La luz azul nos mantiene despiertos
Nuestras pantallas emiten mucha luz azul. Los LED, que son las fuentes de luz de todas las pantallas, emiten en las longitudes de onda correspondientes a la luz visible, por eso vemos todos los colores, pero tienen un pico entre los 400 y los 490 nm que se corresponde con dicho color.
Esta interfiere en la producción de la melatonina, que es la hormona reguladora del sueño. Cuando los ojos reciben la luz del Sol, que tiene luz azul entre todas las del espectro visible, se inhibe la producción de melatonina en la glándula pineal y nos mantenemos activos.
La solución más sencilla es apagar nuestras pantallas al menos una hora antes de acostarnos. Si esto no es posible, una alternativa es bajar el brillo de nuestros móviles o utilizar una aplicación diseñada para disminuir la emisión de luz azul. Si somos capaces de abandonar por un rato nuestras pantallas también podemos leer en papel o escuchar un audiolibro.
Cuidado con el sedentarismo
Otra consecuencia evidente del uso de pantallas es que fomentan hábitos sedentarios. Un estudio publicado en 2011 concluyó que pasar horas sentado frente a una pantalla está relacionado con una mayor mortalidad y riesgo cardiovascular, con independencia de la actividad física realizada. El mecanismo puede estar relacionado con factores de riesgo inflamatorios y metabólicos.
Las personas que pasaban más de dos horas al día frente a las pantallas tenían más del doble de probabilidad de sufrir enfermedades cardiovasculares, aún sin tener en cuenta otros factores de riesgo comunes como el tabaquismo, el sobrepeso o un bajo nivel socioeconómico. Por lo tanto, es conveniente hacer ejercicio para contrarrestar esto.
¿Nos estamos quedando miopes?
Nos podemos preguntar también sobre el efecto en nuestros ojos al mirar de forma continuada una pantalla. En los últimos años más niños han tenido que utilizar gafas en Reino Unido, según un estudio del Royal College of Paediatrics and Child Health.
Esto ha llevado a buscar relaciones entre los móviles y las gafas, pero no hay nada concluyente. Sí puede hablarse de condiciones de lectura inadecuadas como mirar la pantalla en oscuridad total con el ajuste de brillo alto, forzar constantemente la acomodación de nuestros ojos por falta de contraste, no atender al lagrimeo u otro tipo de molestia ocular y continuar mirando la pantalla. Por ello, es conveniente descansar la mirada en un punto lejano cuando notemos cansancio y utilizar gafas de la graduación que necesitemos.
Con información de Tecnovedosos
