Redacción
Ciudad de México.-Activistas exigen detener proyecto industrial en Puerto del Sauzal, mismo que pone en riego el equilibrio ecológico.
✍️ PRESIDENTA CLAUDIA SHEINBAUM PARDO: Cancele el megaproyecto industrial del Puerto del Sauzal. Ensenada exige un desarrollo justo y sostenible.
Tal proyecto pondría en peligro el equilibrio del ecosistema ensenadense, dañando irreversiblemente la biodiversidad y disminuyendo nuestra calidad de vida. Creemos firmemente que los 5 mil 745 millones de pesos destinados a este megaproyecto serán mucho más útiles si se invirtieran en resolver los problemas reales que enfrenta nuestra ciudad: mejorar los servicios de salud pública, rehabilitar calles, sanear arroyos contaminados, modernizar el transporte público, reparar las plantas de tratamiento de aguas residuales que aún vierten contaminación al mar, y proteger nuestros cada vez más escasos recursos hídricos.
Cabe destacar que el anuncio de esta obra fue realizado por la propia Presidenta de la República, Claudia Sheinbaum, el 5 de diciembre de 2024 durante su conferencia matutina, sin haber sido sometido previamente a procesos de consulta pública, evaluación ambiental estratégica o análisis técnico-social que justifiquen su viabilidad y pertinencia para Ensenada.
Ensenada merece desarrollo, sí, pero uno que sea justo, sostenible y pensado para las personas, no para intereses privados, especialmente de navieras.
Nuestro patrimonio natural y cultural no tiene precio. No podemos permitir que lo destruyan en nombre del “progreso”.
Firma esta petición y únete a la defensa de Ensenada.
Porque lo que está en juego es nuestra casa, nuestra costa y nuestro futuro.
¿A quién afecta?
EL PROYECTO DE AMPLIACIÓN DEL PUERTO DEL SAUZAL TRANSFORMARÁ UN PUERTO PESQUERO EN UN MEGAPROYECTO INDUSTRIAL DE CONTENEDORES Y ALMACENAMIENTO DE HIDROCARBUROS EN LA BAHÍA DE TODOS SANTOS , al norte de Ensenada. Este desarrollo implicaría la construcción de muelles, la ampliación de la escollera en 4 km, el dragado del fondo marino para ganar 60 hectáreas al mar, y un aumento desproporcionado en el tráfico marítimo —pasando de 400 mil a más de 6 millones de TEUs (contenedores)—. Las consecuencias serán devastadoras: afectaciones directas a la pesca artesanal, pérdida de playas y espacios públicos, amenaza a la salud y seguridad de la población, afectación al turismo y colapso de la única vía de entrada y salida de la ciudad. En riesgo están la calidad de vida de quienes habitamos Ensenada, nuestra economía local y nuestras formas de vida ligadas al mar.
¿Qué está en juego?
La Bahía de Todos Santos es un ecosistema único y vital para la región. Alberga bosques de sargazo gigante (kelp), hábitat de múltiples especies marinas y sostén de las principales pesquerías locales. Es también ruta migratoria de ballenas y aves costeras en peligro crítico de extinción. Además, aquí se encuentra la única 6ta Reserva Mundial de Surf en México, cuna del surf nacional, que promueve actividades recreativas, educativas y turísticas sostenibles. Este megaproyecto pone en riesgo todo eso: podría cubrir de concreto al menos tres playas (Tres Emes, Stacks, Patos), destruir hábitats costeros y alterar ecosistemas marinos con impactos irreversibles. También comprometería el desarrollo turístico, la pesca artesanal y la identidad cultural de Ensenada. No se trata solo de infraestructura: se trata de decidir qué tipo de ciudad queremos ser.
¿Por qué el momento de actuar es ahora?
Estamos a tiempo de detener esta amenaza. Hoy más que nunca necesitamos un modelo de desarrollo justo, sostenible y centrado en las personas, no en intereses privados. En lugar de invertir 5 mil 745 millones de pesos en destruir nuestro patrimonio natural y cultural, exigimos que se atiendan las verdaderas necesidades de nuestra ciudad: salud pública, agua limpia, transporte digno, calles seguras y saneamiento ambiental. Ensenada merece un futuro con equilibrio ecológico, calidad de vida y oportunidades para todos.
