Irán: La red clandestina que desafía el apagón digital

Redacción

Mientras el Día Mundial de la Libertad de Prensa pone el foco en el derecho a la información, Irán cumple más de dos meses sumido en uno de los apagones digitales más prolongados y severos de su historia. Tras los ataques aéreos de febrero, el régimen ha impuesto un bloqueo casi total, permitiendo conectividad solo a funcionarios mediante “tarjetas SIM blancas”. En este vacío informativo, una red clandestina de contrabando de tecnología satelital se ha convertido en el último puente de los iraníes con el mundo.

En entrevista con BBC, “Sahand” (nombre ficticio por seguridad), relata desde el exilio cómo su organización introdujo terminales Starlink de forma ilegal. “Si el régimen me identifica, los contactos dentro pagarán las consecuencias”, afirma a la BBC. La operación es una carrera contra la muerte: poseer un equipo puede costar dos años de cárcel, pero distribuirlos se castiga con hasta una década de prisión.

A pesar de las represalias y la sangrienta represión de enero, que dejó 6,500 muertos según estimaciones, la demanda no cesa. Se cree que hay al menos 50,000 terminales operando en el país. Los activistas aseguran que estos dispositivos son los únicos que permiten filtrar videos de ejecuciones y abusos que el Estado intenta ocultar bajo su narrativa oficial.

El control es absoluto: el ciudadano común solo accede a una red nacional “por niveles” que limita la navegación a servicios estatales. Irónicamente, el gobierno admite que este bloqueo cuesta a la economía unos 35 millones de dólares diarios, lo que ha forzado la creación de “Internet Pro”, un acceso selectivo para ciertas empresas.

Para Sahand y los voluntarios de redes como NasNet, el esfuerzo es puramente civil y financiado por la diáspora. “El régimen ha demostrado que, en la oscuridad de un corte de internet, es capaz de matar”, sentencia. En un mundo donde organizaciones como Access Now denuncian que los apagones digitales son la “nueva norma” represiva, la red de Starlink en Irán es, para muchos, la última línea de defensa contra el silencio absoluto.

Con información de BBC.