Redacción
Ciudad de México.- Bajo el gastado discurso de la “estabilidad económica” y la “modernización deportiva”, la Federación Mexicana de Futbol (FMF) y la Liga MX presentaron este jueves un nuevo formato de competencia proyectado para 2027. La propuesta, que incluye una supuesta reorganización en pirámide encabezada por la Liga de Expansión, no es más que otra maniobra mediática para prolongar el secuestro del mérito deportivo y proteger los intereses financieros de los 18 propietarios de la Primera División.
A pesar de que los directivos vendieron el anuncio como el esperado regreso de la movilidad entre categorías, las declaraciones de Francisco Iturbide, presidente de la Liga MX, dejaron al descubierto la falta de voluntad real para devolver el ascenso y descenso.
“En el tema del ascenso y descenso, hoy no estamos preparados para eso, no hay viabilidad y trabajaremos para eso con este nuevo sistema de gobernanza”, admitió Iturbide sin empacho.
El “modelo Atlante”: pagar para subir, ganar para nada
La postura oficial confirmó que el mentado retorno al máximo circuito no dependerá de ganar campeonatos en la cancha, sino de someterse a cuadernos de cargos amañados y dictámenes financieros a modo.
El mensaje de la FMF fue claro: la única vía garantizada para llegar a Primera División sigue siendo el billete, tal como lo demostró recientemente el Atlante al tener que adquirir la franquicia de Mazatlán para ocupar un lugar que se le negó deportivamente durante años.
Este atropello se suma a una cadena de promesas incumplidas. Tras la suspensión del ascenso en 2020 bajo la excusa de una “restructuración de seis temporadas”, la directiva del balompié nacional sorprendió al inicio del Torneo Apertura 2026 al abolir definitivamente la recompensa deportiva. Dicha decisión desató la indignación del gremio y obligó a cinco clubes de la Liga de Expansión a acudir al Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS) para exigir el restablecimiento de sus derechos.
El negocio de la Copa MX
Como premio de consolación, los de arriba condicionaron cualquier apertura real hasta 2028, año en que pretenden concretar la centralización de los derechos de televisión, el verdadero núcleo del negocio que buscan controlar sin repartir ganancias con competidores incómodos.
El paquete de anuncios incluyó también la resurrección de la Copa MX —inactiva desde 2020— como un “puente” entre circuitos, además de un reordenamiento donde la FMF administrará desde la Liga de Expansión hasta el sector amateur, dejando a la Liga MX como un coto privado e inexpugnable.
Aunque el comunicado institucional asegura contar con el “respaldo total” de los directivos, la realidad es que el futbol mexicano sigue atado a un modelo de negocio que margina la competencia justa, premia la mediocridad en la máxima categoría y castiga a los proyectos que buscan trascender desde abajo.
Con información de La Jornada.
