Redacción
El músico Laureano Brizuela cumple tres décadas desde que fue absuelto de los cargos de “fraude fiscal”, una acusación que lo llevó a prisión en 1990 y que hoy, tras años de litigio internacional, se mantiene como una herida abierta. El compositor argentino denuncia que el gobierno mexicano persiste en su negativa de pagar una indemnización de 1,600 millones de pesos (aproximadamente 84 millones de dólares), monto exigido para compensar el despojo patrimonial y el daño moral sufrido.
De acuerdo a Proceso, el calvario de Brizuela comenzó en 1989, bajo el sexenio de Carlos Salinas de Gortari. En su relato autobiográfico, Infamia del poder en México, el artista detalla cómo fue víctima de lo que denomina “terrorismo fiscal”, orquestado presuntamente por Francisco Gil Díaz, entonces subsecretario de Ingresos en la SHCP.
El conflicto se originó por la gestión de Raúl Velasco Jr., su entonces representante, quien presuntamente omitió la declaración de impuestos y pagos de nómina. Según Brizuela, mientras Velasco fue “protegido” por la influencia de su padre, el icónico conductor de Siempre en Domingo, el músico fue abandonado para enfrentar la “mano de hierro” del sistema judicial y político de la época.
“Fueron un cúmulo de errores gravísimos que el Estado mexicano cometió y me tiene que reparar; no lo olvido”, afirmó Brizuela en entrevista para Proceso.
Ante la falta de respuesta en tribunales nacionales, donde su demanda contra Hacienda permaneció congelada por casi una década, Brizuela acudió a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) en Washington.
A pesar del desgaste de tres décadas de lucha, Brizuela se mantiene activo en la escena musical mexicana, la cual defiende como “independiente al calvario vivido”. El músico, quien contribuyó al auge del rock en español impulsando espacios para bandas como El Tri o La Maldita Vecindad, se prepara para su próxima presentación este 26 de abril en La Maraka.
Incluso en 2015, el Senado de la República le otorgó el Doctorado Honoris Causa en un gesto que Brizuela interpreta como un acto reivindicatorio. Sin embargo, la justicia económica sigue sin llegar. Para el “Ángel del Rock”, la deuda del Estado no prescribe y la exigencia es clara: el cumplimiento de los tratados internacionales de los que México es parte.
Con información y foto de Proceso.com.mx
