Redacción
El gobierno federal impulsa una transición para reducir el uso de efectivo en el país. La presidenta Claudia Sheinbaum anunció que antes de concluir 2026 los pagos en casetas y estaciones de servicio deberán realizarse exclusivamente por medios electrónicos, como tarjetas, transferencias móviles o sistemas como TAG e IAVE.
La medida forma parte de una estrategia para modernizar la economía, mejorar la trazabilidad del dinero y disminuir riesgos asociados al manejo de efectivo.
El contexto muestra avances en la adopción tecnológica. Según Visa México, los pagos sin contacto ya representan cerca del 30%, frente al 20% registrado hace dos años. Sin embargo, el efectivo sigue dominando: datos del Banco de México indican que alrededor del 80% de las transacciones aún se realizan con billetes y monedas.
El plan contempla iniciar en gasolineras y extenderse posteriormente a casetas, donde diariamente circulan cerca de 1.6 millones de vehículos. No obstante, persisten desafíos relevantes, como la conectividad limitada en carreteras y la falta de infraestructura digital suficiente en varias regiones.
El mayor reto es social. Adultos mayores y pequeños transportistas enfrentan barreras de acceso, uso y confianza en herramientas digitales. En México, solo una minoría de personas mayores utiliza banca móvil o pagos electrónicos, mientras que muchos dependen del efectivo por costumbre o falta de conectividad.
Aunque la digitalización promete eficiencia y mayor control financiero, especialistas advierten que sin inclusión, capacitación y condiciones técnicas adecuadas, el cambio podría profundizar la brecha entre quienes pueden adaptarse y quienes quedarían fuera del sistema.
