Redacción
Ciudad de Panamá. — En un esfuerzo por equilibrar la seguridad ciudadana con la conservación de la fauna silvestre, el Gobierno de Panamá oficializó una nueva normativa técnica para clasificar y responder a las interacciones negativas entre la población y los crocodilianos, en todo el territorio nacional.
A través de la Resolución DM-0445-2026, publicada el pasado 28 de agosto en la Gaceta Oficial, el Ministerio de Ambiente (MiAmbiente) asumirá la aplicación y fiscalización de un protocolo técnico que establece criterios científicos para diferenciar un avistamiento común de una amenaza real, priorizando en todo momento la prevención y los métodos no letales.
La regulación contempla y diferencia claramente a las dos especies presentes en el país: el cocodrilo americano o aguja (Crocodylus acutus), especie clasificada como vulnerable que puede superar los cuatro metros de longitud, y el caimán de anteojos o babillo (Caiman crocodilus), de menor tamaño (hasta 2.5 metros) y menor perfil de riesgo.
Matriz de evaluación científica
El protocolo implementa una herramienta de evaluación basada en una escala de puntos que analiza la longitud del ejemplar, la ubicación, la frecuencia de los avistamientos y el comportamiento del animal. Por ejemplo, la presencia del reptil a menos de 50 metros de escuelas o parques, o el acercamiento activo hacia personas y embarcaciones, incrementa considerablemente el nivel de alerta.
Para evitar sobredimensionar el peligro, la evaluación aplica un factor reductor de 0.6 a las puntuaciones obtenidas por los babillos, debido a su menor fuerza de mordida e historial casi nulo de ataques graves. Asimismo, la norma prohíbe de manera tajante alimentar, atraer o provocar a estos animales, práctica que altera su conducta natural y aumenta la habituación al ser humano.
En el caso de detección de nidos, las autoridades deberán acordonar un perímetro de seguridad mínimo de cinco metros e instalar señalización preventiva, permitiendo la eclosión natural de las crías antes de considerar cualquier maniobra de manejo.
Niveles de riesgo y protocolo de actuación
La matriz clasifica los reportes en cuatro niveles según la puntuación acumulada:
Riesgo bajo (1 a 8 puntos): Se implementará monitoreo semanal, señalización preventiva y educación ambiental en la comunidad.
Riesgo medio (9 a 15 puntos): Requerirá inspecciones cada tres días, colocación de barreras físicas y eliminación de atractores alimenticios. Si la situación persiste por 14 días, se evaluará la captura y reubicación.
Riesgo alto (16 a 22 puntos): Faculta la captura por parte de personal especializado y el traslado del ejemplar a un hábitat adecuado previo marcado e identificación, con seguimiento posterior a los 7, 14 y 30 días.
Riesgo muy alto (23 puntos o más): Convoca de inmediato a un comité técnico para evaluar la captura, el cautiverio permanente o el manejo en el sitio mediante barreras.
La resolución establece que el control letal estará estrictamente restringido como último recurso, aplicable únicamente por personal autorizado bajo criterios de bienestar animal cuando exista un peligro inminente e incontrolable para la vida humana.
Para atender emergencias con un tiempo de respuesta meta menor a 24 horas en casos de riesgo crítico, las autoridades habilitaron la línea de atención ambiental 311. El protocolo registra antecedentes de avistamientos recurrentes en zonas como Clayton, Albrook, Chame, Puerto de Coquira, así como en las cuencas de los ríos Santa María, La Villa, Tuira y Balsas.
Con información de Infobae.
