Redacción
Las tienditas de barrio, corazón del comercio tradicional en México, enfrentan su año más crítico en la última década. La combinación de una inflación persistente y una agresiva actualización de impuestos especiales ha generado una tormenta perfecta que ya se traduce en estantes con menos rotación y miles de cortinas metálicas a punto de bajarse definitivamente.
El ajuste fiscal de 2026 ha impactado directamente en los productos “gancho” que generan el flujo diario de efectivo para los tenderos. El incremento en el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) ha sido drástico:
Bebidas azucaradas: El impuesto saltó de 1.64 pesos en 2025 a 3.08 pesos por litro este año.
Bebidas con edulcorantes: Por primera vez, estos productos pagan una cuota de 1.50 pesos por litro.
Tabaco: El gravamen general pasó del 160% al 200%, mientras que el específico para cigarros subió al 32%.
Aunque el Gobierno Federal argumenta que estas medidas buscan desincentivar consumos nocivos, en la realidad el consumidor final está absorbiendo un incremento promedio del 6% en los precios, según estimaciones de Nielsen.
La Alianza Nacional de Pequeños Comerciantes (ANPEC) ha encendido las alarmas: el deterioro del consumo podría provocar el cierre de 60,000 pequeños negocios en todo el país. Esta cifra es alarmante si se compara con la crisis de 2014-2015, donde la presión financiera obligó al cierre de 20,000 establecimientos.
El impacto ha transformado los hábitos de compra. En las colonias de la Ciudad de México, como San Simón Tolnáhuac, los administradores de estos negocios reportan que los clientes no han dejado de ir, pero su ticket promedio se ha reducido drásticamente.
De no haber un alivio en los costos de operación o un freno a la inflación, el paisaje de las colonias mexicanas podría perder pronto a sus comercios más emblemáticos.
Con información de Xataka.com
