Redacción
Un devastador terremoto de magnitud 7.7 golpeó este viernes las regiones de Birmania y Tailandia, dejando un saldo preliminar de al menos 144 muertos y más de 700 heridos, con el número de víctimas que se espera que aumente conforme avancen los esfuerzos de rescate. El epicentro del sismo se localizó a 16 kilómetros de la ciudad de Sagaing, en Birmania, a una profundidad de 10 kilómetros, alrededor de las 12:50 hora local (06:20 GMT), según el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS).
La fuerte sacudida fue seguida por una réplica de magnitud 6.4 que afectó gravemente la infraestructura de la zona. Carreteras fueron destruidas por grietas profundas, mientras que edificios colapsaron, incluido el Puente Ava. En Tailandia, un rascacielos en construcción se desplomó en la capital, Bangkok, atrapando a decenas de trabajadores en su interior.
Min Aung Hlaing, líder de la junta militar que gobierna Birmania, declaró el estado de emergencia en seis regiones y pidió ayuda internacional. “Me gustaría invitar a cualquier país, a cualquier organización o a cualquier persona de Birmania a que venga a ayudar. Gracias”, dijo en un discurso televisado después de visitar un hospital en Naipyidó, la capital. La Unión Europea, Francia e India ya han expresado su disposición para enviar asistencia.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) activó su sistema de emergencia y envió suministros desde su centro logístico en Dubái para atender a los heridos. El hospital general de Naipyidó, ubicado a 250 kilómetros del epicentro, reportó estar saturado y atendiendo a cientos de víctimas. Un médico del centro describió la situación como “extremadamente difícil”, con pacientes siendo tratados en el suelo debido a la falta de espacio.
Los equipos de rescate en la capital birmana trabajaron durante la noche para salvar a personas atrapadas bajo los escombros. Según informes, los socorristas intentaron sin éxito rescatar a una madre y su hijo gravemente heridos de un edificio colapsado.
El sismo también causó importantes daños en el norte de Tailandia, donde las autoridades locales declararon el estado de emergencia en Bangkok y otras áreas afectadas. En la ciudad de Chiang Mai, un testigo de 76 años relató que el terremoto fue el más fuerte que había experimentado en su vida.
El sismo fue sentido en varias naciones vecinas, incluyendo China, Camboya, Bangladés e India, lo que subraya la magnitud del desastre. Los terremotos en Birmania son relativamente comunes debido a su ubicación en la falla de Sagaing, donde históricamente se han registrado sismos de gran magnitud.
El país, que aún se encuentra sumido en una crisis política y social tras el golpe militar de 2021, enfrenta ahora una grave crisis humanitaria. La débil infraestructura y la falta de planificación urbana agravan la vulnerabilidad de Birmania ante desastres naturales como este.