Redacción
Congo .-La Organización Mundial de la Salud (OMS) reportó una reducción significativa en el número de casos sospechosos de ébola vinculados al brote en la República Democrática del Congo (RDC). Actualmente, la cifra se ubica en 116 alertas en investigación, un descenso notable frente a los 906 casos sospechosos —incluidas 223 muertes en análisis— que la propia agencia contabilizaba el pasado viernes, o los más de 1,100 que el director general de los Centros Africanos para el Control y la Prevención de Enfermedades, Jean Kaseya, mencionó en un artículo de opinión publicado el domingo en el Financial Times.
El portavoz de la OMS en Ginebra, Christian Lindmeier, explicó este martes que las estadísticas sufrieron este ajuste debido a que las investigaciones médicas descartaron cientos de reportes. El vocero detalló que muchas de las personas inicialmente consideradas bajo sospecha (categoría que incluye a cualquiera detectado por vigilancia o con síntomas en centros de salud) en realidad padecían otras enfermedades o simplemente presentaron cuadros de fiebre común. Asimismo, aclaró que los balances seguirán fluctuando conforme se apliquen los exámenes de laboratorio correspondientes. Por su parte, la página web de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos reflejó la misma cifra de 116 sospechas, coincidiendo en que el Ministerio de Salud de la RDC depuró su conteo oficial el 29 de mayo para eliminar las alertas descartadas y mantener bajo reserva los fallecimientos que aún esperan resultados.
Respecto a las estadísticas definitivas, las autoridades congoleñas actualizaron sus datos el lunes, confirmando un total de 321 casos positivos de ébola, 48 fallecimientos y seis personas recuperadas en su territorio. En tanto, a nivel regional, Uganda registra hasta el momento nueve contagios confirmados y una muerte relacionada con esta crisis sanitaria.
Este brote, provocado por la variante de ébola Bundibugyo, representa el decimoséptimo en la historia del Congo. Fue anunciado formalmente por los Centros Africanos para el Control y la Prevención de Enfermedades el pasado 15 de mayo e inmediatamente catalogado por la OMS como una emergencia de salud pública de importancia internacional. El manejo de la situación ha supuesto un reto complejo debido a que las pruebas estándar más comunes no detectaban inicialmente esta cepa específica —para la cual no se cuenta todavía con una vacuna aprobada— sumado a una limitada capacidad de respuesta diagnóstica en la región.
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