Redacción
EU.-La multinacional estadounidense Nike atraviesa por un periodo de alta complejidad financiera y operativa que mantiene en alerta a inversores y empleados. Pese al entusiasmo inicial que generó el regreso de Elliott Hill, de 62 años, quien abandonó su retiro hace 20 meses para asumir la dirección ejecutiva tras la gestión de John Donahoe, los indicadores clave de la compañía continúan deteriorándose. Bajo la gestión actual, las acciones de la firma deportiva se han desplomado más de un 45%, lo que representa una pérdida de casi 50,000 millones de dólares en su valor de mercado, situando su cotización en uno de los niveles más bajos registrados en la última década.
Frente a este escenario, la vocera de Nike, Mary Remuzzi, argumentó que la empresa se encuentra en medio de un proceso gradual de reestructuración que requiere tiempo, el cual comenzó con una fase de estabilización antes de transicionar hacia un modelo operativo más amplio. Como parte de los ajustes internos, Hill modificó la estructura organizativa para enfocar los equipos en disciplinas deportivas específicas —como baloncesto, atletismo y fútbol internacional— en sustitución de las antiguas categorías por género y edad. Asimismo, la compañía implementó un recorte de 1,400 puestos de trabajo esta primavera, sumándose a las reducciones previas de personal aplicadas en Converse y en sus centros de distribución. En el ámbito corporativo, se oficializó el cambio de nombre de la sede central en Beaverton, Oregón, a Campus Philip H. Knight, en honor a su cofundador de 88 años, quien asistió a los festejos de la reciente “semana del fundador”.
A pesar de los esfuerzos por recomponer el canal mayorista, la escasez de innovación y el enfriamiento de las ventas directas han lastrado los ingresos, los cuales permanecieron estancados en el último trimestre reportado en comparación con el año anterior, y mostraron un retroceso de casi el 10% respecto a los datos de hace dos años. Esta contracción se acentúa en regiones como China, donde se prevé una caída cercana al 20% en la facturación debido a la fuerte competencia local, así como en Europa, Oriente Próximo y África. Adicionalmente, el margen bruto de la empresa se redujo a un aproximado del 40%, una baja notable frente al casi 45% que registraba dos años antes, mientras que los analistas anticipan mayores descensos para la próxima publicación de resultados del cuarto trimestre fiscal el 30 de junio.
La pérdida de posicionamiento global es evidente en el calzado deportivo, un sector donde la cuota de mercado de Nike cayó del 2016 a la fecha de casi una cuarta parte a cerca del 19%, cediendo terreno ante competidores como Skechers, New Balance, On y Hoka. Por su parte, Adidas, su rival directo y con la mitad del tamaño de ventas de Nike, incrementó sus ingresos en más del 20% impulsado por su línea retro Samba. En el plano publicitario y operativo, Nike también ha enfrentado reveses recientes, como la retirada de un anuncio del maratón de Boston calificado por el público como elitista, aranceles generalizados establecidos por el presidente Donald Trump que afectaron su cadena de suministro, y el retraso en la distribución de mercancía para el Mundial de fútbol.
En el marco de dicho torneo de fútbol, donde Adidas viste a 14 selecciones frente a las 12 que equipa la firma estadounidense, las nuevas camisetas de Nike recibieron críticas de usuarios y deportistas por formar arrugas en los hombros; una falla de diseño ante la cual la empresa recomendó únicamente planchar las prendas para eliminar los pliegues. De igual forma, en el ámbito del calzado de running de alta competencia, Adidas superó a Nike en el maratón de Londres, donde los ganadores de las ramas varonil y femenil alcanzaron marcas por debajo de las dos horas utilizando tenis de la marca alemana con valor de 500 dólares. No obstante, directivos como Camilo Andrade, vicepresidente global de fútbol de Nike, defienden que estos torneos son vitrinas esenciales para demostrar su capacidad, mientras la empresa apuesta por innovaciones como el calzado Nike Mind o el relanzamiento de su línea exterior ACG en los pasados Juegos Olímpicos de Milán.
El panorama de sucesión en la cúpula de la empresa permanece incierto tras la salida de Heidi O’Neill y Craig Williams, los dos presidentes de la era Donahoe, lo que deja sin un sucesor claro el puesto de Hill. Pese a la inestabilidad interna y externa, los analistas recuerdan que el volumen de compra de la marca sigue siendo masivo, por lo que el reto principal radica en restaurar el valor de la firma. Ante los cuestionamientos, Phil Knight envió un mensaje de tranquilidad a la plantilla asegurando que la corporación superará la crisis, enfatizando que las etapas de dificultad sirven para aportar claridad.
