Redacción
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmó que su administración mantiene conversaciones con autoridades de Cuba y planteó la posibilidad de que esas negociaciones desemboquen en lo que llamó una “toma amistosa y controlada” de la isla.
En declaraciones a la prensa antes de salir de la Casa Blanca, el mandatario aseguró que el gobierno cubano atraviesa una crisis severa y que actualmente existe comunicación directa entre ambas partes. Señaló que la situación económica del país caribeño es crítica y dejó abierta la puerta a un eventual entendimiento que modifique el rumbo político de la nación.
Las palabras de Trump se producen en un contexto de alta tensión bilateral. En días recientes trascendió que colaboradores del secretario de Estado, Marco Rubio, sostuvieron un encuentro con un familiar cercano de Raúl Castro durante la cumbre de la Comunidad del Caribe. Según versiones difundidas, en esa reunión se habría abordado la posibilidad de aliviar gradualmente las sanciones impuestas por Washington a cambio de cambios internos en la isla.
De manera paralela, la administración estadounidense anunció planes para autorizar el envío de combustible desde empresas energéticas de Estados Unidos a compañías privadas cubanas. La estrategia apunta a fortalecer el sector privado y, al mismo tiempo, incrementar la dependencia económica de La Habana respecto a Washington.
Las declaraciones del presidente también coinciden con el manejo de un incidente marítimo reciente que dejó víctimas mortales. Autoridades cubanas calificaron a los involucrados como “terroristas” y aseguraron que el grupo habría organizado acciones desde territorio estadounidense. Por su parte, Rubio indicó que su país investigará los hechos antes de adoptar cualquier postura oficial.
