Redacción
México, D.F.- A las 14:53 horas concluyeron su ayuno “de 43 horas por 43 estudiantes desaparecidos” en el que en cada hora, padres y madres de los normalistas desaparecidos refrendaron “su lucha inclaudicable” para hallarlos, expresó el abogado Vidulfo Rosales, al levantar la protesta que mantuvieron frente a la Catedral metropolitana en un preámbulo de lo que será la marcha de este sábado 26 de septiembre al mediodía, a un años del ataque en Iguala, Guerrero, en contra de los normalistas.
“En el basurero de Cocula no se quemaron 43 cuerpos de estudiantes, de que hay una serie de irregularidades en el proceso de investigación y ha quedado de manifiesto que en el caso de los estudiantes de Ayotzinapa, en las más de ocho horas en que fueron agredidos, participaron todos los cuerpos de seguridad y además hay pruebas que se ocultaron o se destruyeron en la investigación; por ello no podemos confiar en la agencia de investigación”, detalló el abogado Vidulfo Rosales al referirse a las razones de la audiencia solicitada con el gobierno federal para pedir una instancia que pudiera responder dónde están los estudiantes y qué pasó; así como otra instancia que indague las responsabilidades en que pudieron incurrir funcionarios públicos durante la investigación del ataque a los muchachos en Iguala.
Pese a que insistieron en que la reunión con el gobierno fue infructífera, aclararon que aceptarán un tercer peritaje con la inclusión del especialista en fuego José Torero, si así lo considera el Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes.
A extender sus comentarios sobre la reunión con el gobierno federal, Felipe de la Cruz comentó que pese a la amenaza que les extendieron de que “nadie está por encima de la ley”, reclamó que en Guerrero todos los días viven la represión y expresó: “no tenemos miedo, la cárcel no mata, matan los cuerpos pero nunca las ideas, más, cuando han llegado a un corazón abierto como el de todos los mexicanos”.
“Vamos a caminar con la cara en alto, sin taparnos el rostro”, aseguró De la Cruz, al convocar a la marcha de Los Pinos al Zócalo desde el mediodía, para realizar un mitin en la Plaza de la Constitución, de donde los familiares y normalistas partirán a Iguala, Guerrero, donde se develarán unas placas en el sitio “donde cayeron los jóvenes”, en especial el estudiante que fue desollado Julio Cesar Mondragón.
“Yo creo que ya debemos de despertar”, subrayó el señor Epifanio, papá del normalista desaparecido Jorge Álvarez. “Me da mucho coraje que estén jugando con nosotros, que nos estén pisoteando, que hablen sin pruebas. Estamos buscando vidas, no bienes ni dinero. En la marcha queremos que este gobierno tiemble, que sepa que no estamos jugando como ellos lo están haciendo con su nuevo peritaje en el basurero de Cocula”, agregó.
Les pido que no sean indiferentes a nuestro dolor de madres, dijo una señora, al pedir que se eleven al cielo globos blancos en honor a sus hijos desaparecidos presente en la protesta.
Dejar de comer por poco más de 43 horas mermó la salud de al menos unos ocho padres, entre las más de 50 personas que sostuvieron el ayuno, pues ya presentaban cuadros previos de hipertensión, diabetes y problemas cardiacos y renales. Todos ellos pasarán una valoración médica y utilizarán el resto de las horas para su movilización de este sábado. Desde las 15:10 horas, los familiares y los estudiantes de Ayotzinapa, abordaron los camiones en los que abandonaron la plaza de la Constitución.
Este ayuno “representa la convicción de que a cada instante y a cada hora que transcurra lucharemos por la presentación con vida de cada uno de ellos”, señalaron.
“Si no tengo respuestas de que tengo que poner mi vida, de una vez. Nosotros como padres hemos perdido trabajo, lo hemos dejado todo, y también podemos dejar la vida en la exigencia por nuestros hijos. Tenemos la esperanza de encontrarlos, algún día así los verán, y se darán cuenta que tienen una gran familia de mexicanos y –de gente– de otros países que exigieron su presentación. Se van a sentir orgullosos, les contaremos todo el camino que recorrimos. Un día quise renegar de Dios mismo, pero sé que existen los milagros y un día, ese milagro va a ser cuando regresen nuestros hijos”, expresó el señor Emiliano, papá de José Ángel Navarrete González, uno de los normalistas desaparecidos.
