Redacción
NUEVA YORK – Los aficionados que asistan a los encuentros de la Copa del Mundo 2026 en el MetLife Stadium se enfrentarán a un incremento drástico en los costos de transporte. El comité organizador local y New Jersey Transit anunciaron este viernes que el boleto de tren de ida y vuelta desde Nueva York tendrá un costo de 150 dólares, una cifra que multiplica por 12 la tarifa actual de 12.90 dólares.
Este ajuste tarifario aplicará para los ocho encuentros que se disputarán en la sede de East Rutherford, la cual culminará su participación con la celebración de la Gran Final el próximo 19 de julio.
El presidente y director general de New Jersey Transit, Kris Kolluri, justificó la medida durante una rueda de prensa, señalando que la puesta en marcha de servicios ferroviarios especiales para el evento requiere una inversión de 48 millones de dólares. Según Kolluri, la tarifa especial es la única vía para evitar que el contribuyente local asuma el gasto.
“Nadie piensa que sea justo que los usuarios honestos y razonables de Nueva Jersey carguen con ese costo durante años. Son los aficionados que van al partido quienes deberían asumir esa carga”, sentenció el directivo.
De no implementarse este cobro, el organismo estima que los usuarios cotidianos de la red estarían “subvencionando en un 92 por ciento” el traslado de los turistas y aficionados internacionales.
El trayecto entre la ciudad de Nueva York y el estadio, de aproximadamente 30 kilómetros, se recorre en un tiempo estimado de 30 minutos. Para gestionar el flujo de personas en un recinto con capacidad para 78,000 espectadores, las autoridades han diseñado el siguiente plan de movilidad: Trenes: Se pondrán a la venta 40,000 boletos de ida y vuelta por partido a partir del 13 de mayo. Autobuses: El comité organizador fletará unidades para 10,000 personas. Los boletos para este servicio tienen un costo de 80 dólares y ya se encuentran disponibles desde este viernes.
Con estas medidas, las autoridades buscan garantizar el flujo de los más de 50,000 asistentes que optarán por el transporte público, mientras blindan las finanzas del sistema de transporte estatal frente a la magnitud del evento deportivo más importante del mundo.
