Redacción
El vertiginoso crecimiento de los fabricantes de autos chinos, fuertemente respaldados por los subsidios de su gobierno, ha dejado de ser un fenómeno local para convertirse en una amenaza directa a la supervivencia de la industria automotriz global. En este complejo escenario, los gigantes automotrices tradicionales han comenzado a acelerar todo tipo de fusiones estratégicas, siendo la próxima gran alianza la que están por concretar las firmas japonesas Honda y Nissan.
De acuerdo con reportes del diario financiero Nikkei Asia, durante la más reciente junta anual con accionistas celebrada en Japón, el presidente de Honda, Toshihiro Mibe, reveló que las negociaciones con Nissan se encuentran en fases sumamente avanzadas y que ya existen varios puntos críticos listos para ser anunciados formalmente.
El anuncio del directivo se interpreta en los círculos financieros como un mensaje urgente de calma hacia los inversionistas, luego de que Honda reportara, por primera vez en su historia fiscal, una inédita caída en sus ingresos globales.
El primer paso: Una arquitectura electrónica compartida para 2029
El punto de partida de esta histórica colaboración asiática consistirá en unificar el desarrollo tecnológico compartiendo las mismas ECU (Unidades de Control Electrónico), es decir, las “computadoras” centrales que gobiernan el funcionamiento integral del vehículo.
Esta estandarización de componentes electrónicos se aplicará de manera masiva tanto en los modelos de combustión interna tradicionales como en los vehículos híbridos y 100% eléctricos de Honda y Nissan. A este ecosistema también se sumará Mitsubishi, marca que ya forma parte de una estructura previa con Nissan.
Los analistas estiman que los primeros automóviles que compartan estas unidades de control unificadas rodarán por las calles entre los años 2029 y 2030. Una vez consolidada la base electrónica compartida, el siguiente paso lógico será la integración de componentes de mayor escala, tales como plataformas vehiculares y trenes motrices completos entre las tres firmas niponas, reduciendo drásticamente los costos de desarrollo y producción para competir en precio contra la ofensiva china.
Alarma financiera en Nissan acelera las negociaciones
Si bien las finanzas de Honda han encendido las alertas de sus inversionistas, la situación financiera de Nissan es considerablemente más delicada, lo que explica la urgencia de concretar el pacto.
En su último año fiscal, Nissan reportó una alarmante pérdida neta de 3,281 millones de dólares. Este desplome financiero se atribuye principalmente a deterioros contables que superaron los 500,000 millones de yenes, derivados de una profunda revisión a la baja de sus activos productivos en mercados clave como Norteamérica, Latinoamérica, Europa y el propio Japón.
La unión de estas fuerzas históricas representa una de las reestructuraciones más importantes del sector en el siglo XXI, en un intento desesperado por mantener la competitividad de la ingeniería japonesa frente al nuevo orden automotriz liderado por China.
Con información de El Economista
