Redacción
Bogotá.- De haber ascendido el poder con más del 50 por ciento de apoyos y ser llamado El Gran Colombiano, el expresidente Álvaro Uribe pasó a convertirse en un vocero de la extrema derecha global, hasta terminar sentenciado a prisión domiciliaria.
Apenas a mediados de la semana pasada, el ex mandatario fue castigado con una pena de 12 años, por los delitos de fraude y soborno. Siendo el primer caso de ese tipo en la nación sudaméricana.
Nacido en Medellín en 1952 dentro de una familia de terratenientes, a los 50 años Uribe fue electo presidente de su nación con más del 52 por ciento de preferencias en las votaciones, quebrando el bipartidismo que se mantenía en la presidencia y así coronó una ascendente trayectoria que pasó por posiciones de alcalde, senador y gobernador de Antioquía.
En su mandato de ocho años en el gobierno colombiano, el ahora presidente fomentó la militarización de Colombia. Pero esto le derivó resultados concretos: la tasa de homicidios en el país descendió de 70 a 34 por cada 100 mil habitantes. Así como doblegar de manera rotunda a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia. Sin embargo, las acciones escondieron una serie de abusos oficiales luego que la Jurisdicción Especial para la Paz notificó más de seis mil casos de civiles ejecutados extrajudicialmente y presentados como guerrilleros caídos en combate.
Pese a ello, Uribe logró reelegirse para un segundo mandato en 2006. A la vez que se ganó las simpatías del gobierno de George Bush en Estados Unidos, mediante fuertes críticas a su vecino, el presidente de Venezuela Hugo Chávez.
El cierre en el gobierno de Uribe estalló en polémicas, de manera particular por el presunto enriquecimiento de sus hijos Tomás y Jerónimo, a través de supuestas compras de terrenos.
Ya desde su presidencia, Álvaro Uribe se le vio reunirse con personajes de la extrema derecha. Como el mexicano Emilio González Márquez, gobernador de Jalisco y que se hizo célebre por donativos millonarios a la jerarquía católica de su entidad y por defender estos apoyos del erario mediante -literalmente- mentadas de madre.
Pero luego fueron otros acercamientos con agrupaciones más reconocidas a nivel mundial como Vox, el principal partido de extrema derecha en España. Uribe se vinculó con el Foro de Madrid, una plataforma creada por Vox y donde participan otros líderes ultraconservadores como el español Santiago Abascal, la italiana Giorgia Meloni, o el portugués André Ventura.
Precisamente luego de ser sentenciado Uribe ha sido defendido por personas del ala mundial más conservadora. Como Marco Rubio, secretario de Estado en el gobierno de Donald Trump o el ex presidente de España José María Aznar, ligado al Opus Dei, y hasta el ex presidente mexicano Felipe Calderón.
Con información de Publico.es
