Auge de mascotas en Europa pone en jaque a fauna silvestre

Redacción 

La relación de los europeos con sus animales de compañía ha alcanzado niveles históricos. Tras un crecimiento del 11 % en 2022, impulsado en gran medida por la pandemia, cerca del 44 % de los hogares de la Unión Europea convive con al menos una mascota. Sin embargo, este idilio doméstico está generando una presión sin precedentes sobre la vida salvaje, revelando una convivencia que está lejos de ser armoniosa.

Un estudio reciente publicado por el diario La Vanguardia analiza la creciente desconexión entre dos corrientes sociales: los defensores del bienestar animal y los partidarios de la conservación de la naturaleza. Aunque ambos buscan la protección animal, existe un marcado sesgo que prioriza a los animales de compañía sobre los silvestres, incluso cuando los primeros amenazan la supervivencia de los segundos.

El gato: un depredador bajo la lupa
El mayor punto de fricción es, sin duda, el gato doméstico. Considerado uno de los depredadores invasores más letales, el gato es responsable de aproximadamente el 25 % de las extinciones contemporáneas de reptiles, aves y mamíferos a nivel global. Incluso los gatos bien alimentados que deambulan libremente depredan de forma instintiva, afectando gravemente a pequeños vertebrados en zonas urbanas.

El debate de las colonias: El método CER (Captura, Esterilización y Retorno), aunque popular, es cuestionado por la ciencia, que demuestra que no reduce eficazmente las poblaciones ni el impacto sobre la fauna a corto plazo.

Especies carismáticas pero invasoras
El problema no se limita a los felinos. Las cotorras de Kramer y argentinas, escapadas de hogares, han colonizado ciudades europeas compitiendo por nidos con especies nativas. Su gestión es un “conflicto socioambiental” complejo: son especies carismáticas que la ciudadanía aprecia, lo que dificulta las medidas de control poblacional.

Por otro lado, actividades de ocio como pasear perros en entornos naturales o las “playas para canes” están bajo sospecha. La simple presencia de un perro puede provocar que aves como el chorlitejo patinegro abandonen sus nidos, reduciendo drásticamente su éxito reproductivo.

Hacia una responsabilidad compartida
Los expertos instan a la Unión Europea a alinear sus marcos jurídicos. Las autoridades tienen margen legal para restringir la deambulación de mascotas en espacios protegidos, pero subrayan que la clave reside en la responsabilidad del propietario.

“Es necesario que los propietarios se impliquen en evitar impactos. Solo así evitaremos llegar al punto irreversible en el que los únicos animales que observemos en la naturaleza sean nuestras propias mascotas”, concluye el informe.

La Unión Europea enfrenta ahora el reto de legislar no solo para que las mascotas vivan mejor, sino para que su libertad no signifique el fin de la biodiversidad local.

Con información de La Vanguardia.