Redacción
Dos gigantes chinos del automóvil, BYD y Geely, se perfilan como finalistas para adquirir la planta que Nissan y Mercedes-Benz dejarán en Aguascalientes, en una operación que podría reconfigurar el mapa automotriz en México en plena tensión comercial con Estados Unidos.
De acuerdo con fuentes cercanas al proceso, nueve empresas manifestaron interés inicial por la fábrica. De ese grupo quedaron tres finalistas: BYD, Geely y la vietnamita VinFast. Entre las compañías que también analizaron la compra figuran las chinas Chery y Great Wall Motor.
El eventual arribo de capital chino ocurre en un momento delicado. La industria automotriz mexicana, históricamente dominada por armadoras estadounidenses, europeas y japonesas enfocadas en exportar a Estados Unidos, enfrenta el impacto de aranceles de 25 por ciento impuestos por la administración de Donald Trump a los vehículos ensamblados en México.
Washington ha cerrado de facto su mercado a marcas chinas y ha acusado a México de servir como vía indirecta para que productos asiáticos ingresen a territorio estadounidense. Un portavoz de la Casa Blanca justificó las medidas al señalar que existe “sobrecapacidad china subsidiada” que busca colocar excedentes en otros mercados.
En 2024, Estados Unidos compró 2.8 millones de los 4 millones de autos producidos en México, según la AMIA. Sin embargo, las exportaciones ya muestran retrocesos y el sector perdió alrededor de 60 mil empleos el año pasado. Rogelio Garza, presidente del organismo, advirtió que, de mantenerse los aranceles, la caída podría profundizarse.
Mientras tanto, el Gobierno mexicano intenta ganar tiempo. Funcionarios federales han pedido a autoridades estatales diferir proyectos de inversión china hasta concluir la revisión del TMEC, prevista para este año.
La planta de Aguascalientes, inaugurada en 2017 y con capacidad para ensamblar hasta 230 mil unidades anuales, cerrará tras la salida de Mercedes —que trasladará la producción de la GLB a Hungría— y la cancelación de modelos Infiniti por parte de Nissan.
Para las armadoras chinas, México representa una plataforma estratégica hacia América Latina y un mercado interno de 1.5 millones de vehículos anuales. Su participación pasó de cero en 2020 a cerca de 10 por ciento el año pasado.
Con información de: Reuters
