Redacción
Una imprudencia vial ha provocado un desastre ambiental sin precedentes en la Pampa del Leoncito, también conocida como el Barreal Blanco. El área protegida, situada a 1,500 metros sobre el nivel del mar en el departamento de Calingasta, sufrió graves destrozos luego de que un conductor ingresara con su camioneta 4×4 infringiendo la prohibición de circulación.
El vehículo recorrió 1,5 kilómetros hasta quedar incrustado en el barro. En su intento por liberar la camioneta, el sujeto maniobró en reversa marcando profundos surcos en el arcilloso suelo. Al no lograr sacarla, descendió una motocicleta que transportaba en la caja para huir del sitio.
El incidente ocurrió el sábado 8 de agosto pasadas las 20:00 horas. Tras inspeccionar la zona, el intendente de Calingasta, Sebastián Carbajal, expresó su indignación en redes sociales afirmando que el daño podría tardar hasta 100 años en revertirse de forma natural: “Fíjense el surco, el daño que hizo. Lamentablemente esto es un daño inconmensurable a este patrimonio”, lamentó la autoridad local.
Proceso judicial y un rescate congelado
El responsable fue identificado como Agustín Añó, un médico de 46 años que compareció ante la justicia el martes 11 de agosto tras la querella interpuesta por el municipio. En su declaración, alegó que desconocía las prohibiciones por falta de señalización y que la oscuridad junto al agua acumulada lo tomaron por sorpresa. Sin embargo, el juez de Paz de Calingasta, Andrés Troche, desestimó los argumentos recordando que el acusado conocía la zona.
Para evitar un perjuicio mayor, el magistrado dispuso que el vehículo permanezca atrapado a 25 centímetros de profundidad: “Cualquier maniobra para extraerla genera succión. Cualquier herramienta corre riesgo de quedarse enterrada y generar un daño aún más grave”, explicó.
El emblemático lecho seco, famoso por su paisaje andino y sus condiciones para la observación astronómica, permanecerá cerrado al turismo mientras la Dirección de Patrimonio evalúa los daños.
Con información y foto de BBC.
