Comunicado
Ciudad de México, Agosto de 2026.- El Consejo Latinoamericano de Ética en Tecnología (CLET)
presentó un informe especial acerca del examen de admisión de la UNAM, elaborado por el
Observatorio de Incidencias e Impactos Humanos de la IA y Tecnologías Emergentes, con el
propósito de analizar la información pública disponible sobre el proceso de admisión de la UNAM,
identificar hallazgos verificables y formular recomendaciones orientadas a fortalecer la adopción
responsable de tecnologías emergentes en procesos de alta relevancia social.
El análisis identificó siete hallazgos centrales:
- La anomalía fue oficialmente reconocida.- La propia institución confirmó una alteración estadística
relevante en los resultados de 2026 respecto de años anteriores, lo que convirtió una sospecha pública
en un hecho institucionalmente reconocido. - El resultado original perdió suficiencia decisoria.- Para aproximadamente 58 mil aspirantes
convocados al examen de control, la evidencia generada por el proceso original dejó de ser suficiente
para sostener por sí sola la decisión final de ingreso. - El examen de control repara, pero no explica.- La nueva evaluación puede contribuir a restaurar la
certeza y la equidad del proceso, pero no determina qué ocurrió, cómo ocurrió ni quiénes tuvieron
capacidad de intervención. - La causalidad permanece abierta.- Las hipótesis sobre factores tecnológicos, operativos, humanos
o mixtos continúan sujetas a investigación. La evidencia pública disponible no permite atribuir de forma
concluyente una causa única. - Existe una brecha observable de trazabilidad pública.- La información disponible no permite
reconstruir suficientemente cómo se validaron capacidades, cómo se supervisó la operación, qué alertas
se detectaron ni con qué evidencia se autorizó la publicación de resultados. - La ruptura mejor sustentada se encuentra entre el resultado y la decisión.- El informe no
concluye que todo el examen, el instrumento o la evidencia hayan quedado comprometidos. El hallazgo
más sólido es que la relación entre resultado y decisión dejó de ser defendible sin una verificación
adicional. - El riesgo de atribución prematura sigue presente.- No existe evidencia pública suficiente para
responsabilizar de manera definitiva a una tecnología específica, a la inteligencia artificial, al proveedor,
a las autoridades universitarias o a los aspirantes. La atribución requiere una reconstrucción rigurosa de
hechos, controles, decisiones y responsabilidades.
De acuerdo con el estudio, el caso representa uno de los desafíos más relevantes para la gobernanza
tecnológica contemporánea en América Latina: cómo garantizar que los sistemas digitales utilizados
para tomar decisiones que afectan proyectos de vida puedan ser auditados, explicados y defendidos
públicamente.
“La misión de CLET es analizar evidencia, documentar impactos, identificar riesgos y formular
recomendaciones que contribuyan a una cultura de innovación responsable. Nuestro objetivo no es
sustituir investigaciones ni asignar culpabilidades. Nuestro deber es ayudar a que las instituciones, las
empresas y la sociedad cuenten con mejores herramientas para comprender qué ocurrió, qué preguntas
siguen abiertas y qué aprendizajes deben surgir para fortalecer la confianza en el uso de tecnologías
emergentes”, afirmó Claudia Jiménez, presidenta del Consejo Latinoamericano de Ética en Tecnología
(CLET).
“El hallazgo más importante no es una causa cerrada, sino una ruptura funcional en la cadena de
aseguramiento. La anomalía ya fue acreditada; lo que corresponde ahora es explicar cómo ocurrió, qué
controles funcionaron, cuáles resultaron insuficientes y qué evidencia respalda cada decisión. La
tecnología no debe ser culpada ni exculpada sin evidencia concluyente”, señaló Víctor Vega Reyes,
investigador responsable del análisis.
