Crece el número de muertos en Venezuela y baja la esperanza 

Redacción 

En Venezuela, la carrera contra el reloj entra en su etapa más crítica. Los equipos de búsqueda y rescate intensifican sus esfuerzos de manera desesperada en las zonas más golpeadas por los dos devastadores terremotos consecutivos de magnitud 7.2 y 7.5 que sacudieron a Venezuela, mientras las esperanzas de encontrar sobrevivientes entre los escombros comienzan a disminuir drásticamente.

De acuerdo con los reportes oficiales más recientes de las autoridades de protección civil y gestión de riesgos, la cifra de víctimas mortales ha ascendido trágicamente a 1,943 personas. El balance de daños sigue en aumento debido a la magnitud del impacto inicial y a las múltiples y violentas réplicas que no han dejado de registrarse en la región, las cuales continúan desestabilizando las estructuras que ya se encontraban colapsadas o severamente dañadas.

Una carrera desesperada contra el tiempo

Cuerpos de emergencia nacionales, brigadas caninas y equipos de apoyo internacional trabajan sin descanso en los frentes de desastre. Sin embargo, las agencias de rescate admiten con pesar que se ha superado la ventana crítica de las primeras horas, lo que reduce las posibilidades de rescatar a personas con vida bajo las toneladas de concreto y acero.

Las labores se han vuelto sumamente complejas debido a las condiciones del terreno y al peligro latente que representan las réplicas para los propios rescatistas. Los esfuerzos se concentran en remover escombros de manera manual y con maquinaria ligera en puntos específicos donde los sensores de movimiento o los caninos sugieren algún indicio de vida, en un intento por lograr milagros de último momento.

Movilización y ayuda humanitaria

Mientras los rescatistas mantienen la búsqueda en los epicentros del desastre, el gobierno venezolano y diversas organizaciones internacionales intentan coordinar la asistencia para los miles de damnificados que han quedado sin hogar. Hospitales de campaña y refugios temporales operan a su máxima capacidad para atender a los heridos y proveer de alimentos, agua potable y atención psicológica a una población sumida en el luto y la incertidumbre.

Las autoridades mantienen activos los protocolos de emergencia y han señalado que los censos de víctimas y la evaluación de daños estructurales continuarán de forma paralela a las tareas de rescate, las cuales no se detendrán hasta agotar todas las posibilidades en el terreno.

Con información de bbcmundo

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