Gilberto Valadez
Aguascalientes, Ags.- La mañana del 30 de agosto de 1996, el Congreso de Aguascalientes avaló ampliar el plazo del servicio concesionado de agua potable en el ayuntamiento capital, de un lapso original que se tenía por 20 años hasta un plazo total de 30 años; a favor de una empresa privada.
La propuesta entonces fue avalada por la bancada del Partido Acción Nacional, aunque también contó con sufragios del gobernante Partido Revolucionario Institucional.
Mucho se habló entonces, y se sigue hablando, que la fracción blanquiazul contó con el visto bueno del entonces líder nacional Felipe Calderón Hinojosa, para ampliar tres décadas una concesión que, apenas tres años antes, habían calificado como “diabólica”.
Copia y pega
En plena efervescencia de privatización de empresas públicas durante la presidencia de Carlos Salinas, algunas entidades llegaron a copiar ese tipo de esquemas, como el caso del Aguascalientes que a principios de los noventa era gobernada por el priista Otto Granados Roldán.
De esta manera, el servicio de agua potable en el municipio capital fue privatizado en octubre de 1993, por decisión mayoritaria del PRI en el Congreso del Estado, dando pie a la creación de la Concesionaria de Aguas de Aguascalientes (CAASA), que operaría por un plazo de 20 años.
En aquel entonces, el PAN se opuso a la medida y hasta calificó esa privatización como “diabólica”.
Al poco tiempo, CAASA siempre estuvo en el ojo del huracán, generando malestar ciudadano por sus malos resultados y altos cobros. El hecho, sumado en pleno declive del control total del PRI, generaron en un panorama adverso para el partido oficial, de cara a la renovación de la alcaldía de Aguascalientes para agosto de 1995.
Promesas…
Rumbo a las votaciones intermedias para renovar ayuntamientos y la Legislatura, el Partido Acción Nacional propuso como candidato al empresario Alfredo Reyes Velázquez, quien tomó el mal servicio de CAASA como bandera. Inclusive, el 21 de julio de 1995, Reyes se comprometió abiertamente a retirarle la concesión a la concesionaria.
El 6 de agosto de aquel año, Reyes Velázquez fue electo como el primer alcalde de oposición en Aguascalientes y el PAN logró un inédito equilibrio de fuerzas con el PRI en el Congreso.
Sólo que, al tiempo, el PAN no pudo quitarle la concesión a CAASA. Sino que le dio más poder.
“Lo que hicieron los priistas”
Para finales de marzo de 1996, el título de concesión del servicio había quedado anulado, en medio de una figura que dejó sin efectos el contrato original de 1993. La oposición achacó una mala gestión por parte del ayuntamiento encabezado por Alfredo Reyes, que intentó retirar la concesión, enviando personal a las instalaciones, para luego dar marcha atrás en una sesión de Cabildo.
Entonces, aquel 30 de agosto de 1996, el Poder Legislativo sesionó para revisar la figura del título de concesión. Surgiendo la posibilidad de extender el plazo original de 20 años, hasta un total de 30 años de operaciones de la concesionaria.
La propuesta fue aprobada por mayoría de la bancada legislativa del PAN, sumándose los votos de los diputados priistas Hilario Galván y Josefina Alvarado, superando cinco sufragios del PRI, además de votos del PRD, PT y un total de cuatro abstenciones.
Por supuesto, la sesión no estuvo exenta de polémicas. El diputado panista Humberto Rodríguez Mijangos justificó que con la medida se trató de enmendar “lo que hicieron los priistas en su momento”. El también blanquiazul Fernando Herrera acusó al PRI de ser un partido “sin proyecto político”. Mientras Fernando Alférez Barbosa, entonces legislador del PRD, apuntó “la historia juzgará la mediocridad de este Congreso”.
Apenas en marzo de aquel año, Felipe Calderón Hinojosa había asumido la presidencia nacional del PAN. Mucho se especuló -sin comprobarse- que la fracción blanquiazul había consultado con la dirigencia su voto a favor de la ampliación del plazo de la concesionaria.
Nada que presumir
En los siguientes años, el PAN mantuvo la alcaldía hasta las elecciones de 2007. Ganó la gubernatura en 1998, pero el PRI se la arrebató en 2010. Los blanquiazules eventualmente volverían a gobernar Aguascalientes en los años venideros. Aguascalientes incluso llegó a tener futbol de primera división. Y en todo ese tiempo, el servicio de agua permaneció en manos privadas.
Para septiembre de 2018, CAASA cambió su nombre a Veolia Aguascalientes. Pero con los mismos cuestionamientos de la población, así como de políticos en campaña.
El contrato finalizó en octubre de 2023, aunque la ahora denominada Veolia intentó- sin éxito- prolongar su tutela. No lo lograron.
“El PAN no actúa solo”
Fernando Alférez, actualmente legislador pero por Morena, recordó que el tiempo ha demostrado que la ampliación del plazo de la concesionaria aprobado en agosto de 1996, fue una mala decisión.
“Es uno de los actos fallidos más vergonzantes que tanto el PAN como el PRI fraguaron en contra de la población de Aguascalientes. Después de 30 años se reflejó el verdadero maridaje de esos dos partidos”, apuntó en entrevista.
– ¿Porqué se justificó en su momento ampliar la concesionaria?
– Porque la concesionaria les reclamó la rescisión de un contrato y el rescate fue jurídicamente insostenible. No protegieron los intereses y resulta que la rescisión les iba a causar más perjuicio que beneficio.
Alférez Barbosa mencionó que la herencia de ampliar el plazo de tiempo a CAASA es el Modelo Integral de Aguas de Aguascalientes (MIAA) que ha pasado a tener la tutela del servicio; en medio de quejas por la falta de agua en zonas populares de la capital.
En torno a los rumores de que Felipe Calderón como líder nacional del PAN dio su visto bueno a la ampliación de la concesionaria, apostilló: “El PAN no actúa solo, Obviamente hay vínculos con las estructuras nacionales”
