Cumbre G7 en Suiza bajo la sombra de actos vandálicos

Redacción

Una jornada de alta tensión se vivió este domingo en las calles de Ginebra, donde decenas de miles de personas se congregaron para manifestarse en contra de la cumbre del G7, cuya inauguración oficial está programada para este lunes. Lo que inició como una movilización de protesta derivó en violentos enfrentamientos con las fuerzas del orden y múltiples actos de vandalismo en diversos puntos de la urbe.

El contingente, que sumó una masiva convocatoria de activistas y organizaciones civiles, marchó para expresar su rechazo a las políticas económicas y globales de las potencias del G7. Sin embargo, la situación se tornó caótica cuando grupos de manifestantes radicales comenzaron a vandalizar el mobiliario urbano y la propiedad privada, desatando la intervención de los cuerpos de seguridad.

Ante el riesgo inminente de que los disturbios alcanzaran las zonas comerciales y el núcleo financiero de Ginebra, las fuerzas de seguridad implementaron un estricto operativo de contención de daños.

Todas las bocacalles y vías de salida a lo largo de la ruta autorizada para la marcha fueron fuertemente resguardadas por barreras y efectivos antimotines. Este blindaje táctico impidió con éxito que las columnas de manifestantes lograran romper los cercos para dirigirse hacia el centro de la ciudad, lo que provocó enfrentamientos directos en los puntos de bloqueo.

Hasta el cierre de edición, las autoridades de Ginebra continuaban ejecutando labores de patrullaje para dispersar los focos remanentes de violencia y realizar el recuento de los daños materiales, así como el balance de personas detenidas o heridas tras la jornada de disturbios previa al arranque formal de la cumbre de mandatarios.

Foto: X