Redacción
Hay historias que parecen escritas por el destino.
En el marco de los Juegos Olímpicos de Invierno Milano Cortina 2026, Donovan Carrillo ha vuelto a elevar el nombre de México hasta niveles nunca antes vistos en el patinaje artístico. Al clasificar y competir en su segunda final olímpica, Carrillo no solo igualó su hazaña de Beijing 2022, sino que se consolidó como el único mexicano en la historia en alcanzar dos finales en esta disciplina.
Sin embargo, detrás de las cuchillas y el brillo de su traje, existe un origen romántico que Olympics.com recordó este 14 de febrero: Donovan llegó al hielo persiguiendo un primer amor infantil, solo para encontrar el amor de su vida en la pista.
De una carta de amor a la gloria olímpica
Todo comenzó a los ocho años. Donovan acompañaba a sus padres a recoger a su hermana Dafne de sus clases de patinaje. Fue allí donde conoció a Lisa, la hija de una de las instructoras.
“Me enamoré de ella”, confesó el tapatío. “Les dije a mis papás que quería meterme a clases con el objetivo de intentar conquistarla”. El plan funcionó: Donovan y Lisa fueron novios durante su infancia, intercambiando cartas y juegos en la pista. Pero, mientras intentaba impresionar a su primera “musa”, ocurrió algo inesperado: el patinaje lo envolvió por completo.
“Poco a poco el patinaje me fue envolviendo hasta que finalmente me terminé enamorando del deporte”, recordó Carrillo en entrevistas previas.
Un resultado histórico en Italia
En la competencia varonil de Milano Cortina 2026, Carrillo firmó su mejor programa libre de la temporada, logrando la 22ª posición general. Con este resultado, iguala su plaza obtenida hace cuatro años en Beijing, pero con un crecimiento técnico y artístico notable que fue celebrado por el público italiano.
La jornada fue de sorpresas, con el kazajo Mikhail Shaidorov arrebatando el oro tras una serie de errores del gran favorito y bicampeón mundial, Ilia Malinin. Pero para México, el triunfo fue ver a Carrillo deslizarse una vez más entre la élite mundial.
“Gracias con el corazón”
Al finalizar su rutina, el patinador no pudo ocultar su emoción ante la ovación de pie en las gradas. El romance que inició por casualidad hoy es correspondido por miles de aficionados que ven en él a un pionero.
“Las gradas se caían de tanto amor. Y yo, con las manos en el corazón, les digo: gracias”, declaró conmovido el atleta al cerrar su participación. Donovan Carrillo se despide de Italia no solo como el segundo mexicano en competir en dos Juegos de Invierno, sino como el hombre que demostró que, a veces, los “amores de verano” (o de hielo) pueden durar para siempre.
Con información de Olympics.com.es
