Redacción
Ciudad de México.-La relación política entre Alberto Aguilera Valadez, Juan Gabriel, y el Partido Revolucionario Institucional (PRI) se mantuvo pública a lo largo de varias décadas. El cantautor participó activamente en campañas presidenciales tricolores como las de Carlos Salinas de Gortari, Ernesto Zedillo y Francisco Labastida Ochoa en el año 2000, para quien incluso compuso un tema proselitista. Años después, el propio artista reconoció en entrevistas que su colaboración con el partido respondía a un acuerdo para solventar adeudos con el fisco; no obstante, tras la derrota del PRI ante el PAN en las elecciones del 2000, el cantante enfrentó un proceso de persecución fiscal y un veto laboral de seis años en el país.
A pesar de los desacuerdos tributarios con las administraciones del PAN, el intérprete ratificó su simpatía hacia el tricolor en 2014 mediante una carta dirigida al entonces presidente Enrique Peña Nieto, donde afirmó que ni la organización ni él desaparecerían. Tras el fallecimiento del compositor el 28 de agosto de 2016, el panorama del instituto político sufrió un deterioro notable, derivado de los escándalos de corrupción durante el sexenio peñista y el manejo de crisis emblemáticas como la desaparición de los estudiantes de Ayotzinapa, según análisis académicos de especialistas en ciencia política.
De acuerdo con registros del Instituto Nacional Electoral (INE), la militancia del PRI se redujo en un 86.78 % entre 2019 y los primeros meses de 2026, pasando de más de 6.7 millones de afiliados a 894 mil bajo la dirigencia de Alejandro Moreno. Esta caída se acentuó tras la baja preventiva de 540 mil expedientes irregulares en agosto de 2026 para evitar sanciones administrativas, situando la membresía por debajo de las 800 personas en entidades como Baja California Sur y Morelos.
Actualmente, la fuerza del partido que gobernó México durante 70 años consecutivos se limita a la gubernatura de dos estados —Coahuila y Durango—, la pérdida de su registro local en cinco entidades (Campeche, Oaxaca, Hidalgo, Estado de México y Zacatecas) y una representación minoritaria en el Congreso de la Unión con 37 diputados y 13 senadores. Sumado a un rechazo ciudadano cercano al 90 % reflejado en mediciones de opinión pública y una deuda financiera de 189.5 millones de pesos que obligó a la hipoteca de su sede nacional, el tricolor enfrenta el riesgo de perder su registro nacional rumbo a los procesos electorales de 2027.
