El valor del servicio: a 5 años de la partida de Ángel Ávila

Oscar Salado

Aguascalientes, Ags.- En el periodismo diario, solemos reportar la nota roja, el accidente o la cifra fría de la emergencia. Sin embargo, detrás de cada vida salvada y de cada desastre contenido, existen rostros y nombres que sostienen el sistema de seguridad de una sociedad. Al cumplirse cinco años de la partida del Comandante Ángel Ávila, vale la pena detenerse a reflexionar sobre lo que significa la verdadera vocación de servicio.

Hablar del Comandante Ávila es hablar de una de las columnas vertebrales que tuvo Protección Civil del Estado de Aguascalientes. Su nombre es sinónimo de entrega, pero sobre todo, de un respeto profundo hacia las instituciones y hacia el ciudadano común que, en su momento de mayor vulnerabilidad, encontraba en él y en su equipo una mano firme y protectora.

Una escuela de vida

El camino del comandante no comenzó con nombramientos ni reflectores; inició en la juventud, en las filas de la Cruz Roja, donde se aprende a lidiar con el dolor ajeno y a transformarlo en acción. Esa escuela del voluntariado marcó su estilo de liderazgo para siempre. Cuando asumió la responsabilidad estatal, mantuvo una política inquebrantable: las puertas siempre estuvieron abiertas para todo aquel dispuesto a aprender.

Ávila no solo enseñaba técnicas de rescate o protocolos de contingencia; formaba seres humanos. Tenía la capacidad de contagiar su disciplina y de recordar a su personal, en cada operativo donde arriesgaba su propia integridad, que el uniforme se porta con honor y siempre de cara a la población.

La trascendencia del ejemplo

Cinco años es tiempo suficiente para que los nombres se desvanezcan en los archivos públicos, pero la figura de Ángel Ávila pertenece a otra categoría. Su legado trasciende las administraciones porque se construyó en el terreno, uniendo lazos entre corporaciones y fomentando la hermandad entre los cuerpos de emergencia.

A un lustro de su ausencia física, las enseñanzas que dejó en cada voluntario y profesional que pasó por sus filas siguen dando frutos. El Comandante Ávila demostró que los verdaderos héroes no buscan el aplauso, sino dejar un camino trazado para que otros puedan seguir salvando vidas. Su eco, hoy más que nunca, sigue resonando con fuerza en Aguascalientes.