Redacción
Somalia.-La Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU (OCHA) emitió una alerta por la severa sequía que azota el norte de Somalia, un fenómeno derivado del fracaso de la temporada de lluvias conocida como “Gu” entre abril y junio. Esta anomalía climática mantiene en situación de vulnerabilidad extrema a amplias regiones agropecuarias y costeras, afectando de manera directa el sustento de cientos de miles de familias nómadas y rurales.
El reporte más reciente del organismo internacional revela que el desabasto ha generado una emergencia alimentaria e hídrica a gran escala. Las autoridades locales han solicitado apoyo internacional urgente tras documentar que 1.5 millones de habitantes requieren asistencia alimentaria inmediata y más de 570 mil personas sufren por la falta de agua potable, un insumo cuyo costo en las zonas rurales se ha multiplicado por cuatro debido a la escasez.
La infraestructura básica del país presenta graves daños operativos, con al menos 94 pozos totalmente fuera de servicio o con funcionamiento limitado, lo que ha obligado a exigir la perforación de nuevas fuentes de abastecimiento en decenas de localidades. Adicionalmente, el impacto social ha escalado al sector educativo y de salud con el cierre definitivo de más de 820 escuelas, así como la suspensión o reducción de labores en 295 centros médicos y de nutrición que carecen de suministros esenciales.
La población infantil es el sector más vulnerable ante este panorama; la ONU contabiliza a más de 400 mil niños con desnutrición aguda, de los cuales casi 100 mil se encuentran en un estado grave. Mientras la crisis humanitaria se agudiza —en un país debilitado por conflictos armados internos desde 1991—, brigadas de ayuda y el gobierno intentan coordinar planes de contingencia ante la posible llegada a finales de año de tormentas e inundaciones derivadas del fenómeno meteorológico de El Niño.
