Redacción
Los riñones dependen de una hidratación adecuada para filtrar toxinas y mantener el equilibrio del organismo. Sin embargo, no todas las bebidas ayudan a protegerlos. Además de los refrescos, también pueden resultar perjudiciales las bebidas energéticas, las versiones “diet” con edulcorantes, los jugos azucarados en exceso, el consumo elevado de alcohol y la rehidratación con bebidas azucaradas en contextos de calor intenso.
La evidencia científica señala que el consumo habitual de bebidas azucaradas se asocia con mayor riesgo de enfermedad renal crónica (ERC). Un estudio de cohorte basado en datos del UK Biobank, que incluyó a 127,830 adultos con una mediana de seguimiento de 10.6 años, encontró que ingerir una porción diaria de estas bebidas se relacionó con un 45% más de riesgo de ERC frente a no consumidores.
Los investigadores también observaron que sustituir una porción diaria de bebidas azucaradas o “sin azúcar” por jugo natural se asoció con una reducción cercana al 20% del riesgo. No obstante, advirtieron que el beneficio desaparece cuando el consumo de jugo supera una porción al día. De hecho, tomar jugos naturales en cantidad moderada, hasta una porción diaria, se vinculó con un 14% menos de riesgo de ERC, pero el exceso elimina ese posible efecto protector.
En cuanto a bebidas energéticas, la Administración de Alimentos y Medicamentos de EE. UU. ha recibido reportes de eventos adversos, incluidos casos de lesión renal aguda. En una revisión se documentaron informes de insuficiencia renal aguda asociados a su consumo. Incluso se describió el caso de un joven de 21 años que, tras ingerir aproximadamente dos litros diarios durante un mes, desarrolló lesión renal aguda estadio 3 sin otros factores aparentes.
Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades también han citado estudios en modelos animales donde la rehidratación con bebidas azucaradas después de deshidratación por calor empeoró los niveles de hidratación y aumentó el daño renal, un hallazgo relevante para trabajadores expuestos a altas temperaturas y deportistas.
Respecto al alcohol, la National Kidney Foundation recomienda no exceder de una a dos bebidas al día en hombres y una en mujeres y mayores de 65 años, y restringirlo en personas con enfermedad renal o riesgo elevado.
En contraste, el consumo moderado de café y té se ha asociado de manera inversa con la ERC en estudios observacionales, posiblemente por sus compuestos antioxidantes. Aun así, especialistas coinciden en que el agua natural sigue siendo la opción más segura y eficaz para cuidar la salud renal, mientras que deben limitarse refrescos, bebidas deportivas comerciales, tés embotellados y bebidas lácteas saborizadas, de acuerdo con las guías del National Institute of Diabetes and Digestive and Kidney Diseases.
