Florida exige consentimiento de los padres para dar ‘reglazos’ en escuelas

Redacción

A partir del 1 de julio, los padres en Florida deben dar su consentimiento explícito para que sus hijos reciban castigo corporal en escuelas públicas y charter, siempre que el distrito escolar lo permita, informó la legislatura estatal. La medida, contemplada en la ley HB 1255, busca aumentar la transparencia y la participación familiar en los procedimientos disciplinarios.

Florida era uno de los 14 estados que aún permitían esta práctica sin requerir autorización parental. Con la nueva norma, los distritos que mantengan el castigo corporal deberán revisar sus políticas cada tres años en audiencias públicas y permitir que los padres firmen una autorización válida para todo el año escolar o por cada acto disciplinario individual.

La representante estatal Dana Trabulsy, autora de la ley, defendió la reforma como “un compromiso: conservar la práctica solo para quienes la quieran, pero bajo supervisión y vigilancia”. Por su parte, Katie Becker, directora de Parenting Matters, expresó reservas: “Es un paso significativo, pero no va lo suficientemente lejos. El castigo corporal no pertenece en las escuelas, públicas o privadas”.

Según el Departamento de Educación de Florida, durante el ciclo escolar 2023‑2024 se registraron 516 casos de castigos corporales en 17 distritos escolares, y 19 distritos continúan permitiendo la práctica, especialmente en zonas rurales del norte como Suwannee, Holmes y Levy. Estudios muestran que alumnos con discapacidades reciben un porcentaje desproporcionado de estos castigos, representando cerca del 40 % de los casos, aunque constituyen solo el 20 % del estudiantado.

El debate sobre el castigo corporal tiene antecedentes legales. En 1977, el Tribunal Supremo de Estados Unidos dictaminó en Ingraham v. Wright que este tipo de disciplina no constituye “castigo cruel e inusual” prohibido por la Octava Enmienda. Actualmente, 33 estados y el Distrito de Columbia han prohibido la práctica, mientras Florida avanza hacia un modelo de consentimiento y control, sin abolirla por completo.

Estudiantes y especialistas consideran que la medida mejora la rendición de cuentas. Jacob Kaplan, alumno de la University of Florida, indicó que la normativa introduce “luz y responsabilidad” al crear un rastro documental más claro. Sin embargo, expertos advierten que mantener el castigo corporal podría asociarse con peores resultados escolares y problemas emocionales, pese al consentimiento parental.