Redacción
Ciudad de México.-Las principales plataformas tecnológicas y las instituciones bancarias operan bajo procedimientos independientes para la gestión de datos y activos tras el fallecimiento de un usuario, dado que las claves de acceso no son transferibles por vía hereditaria. Mientras compañías como Facebook y Google priorizan la privacidad de las credenciales, el sector financiero en México requiere de gestiones presenciales y mecanismos de localización de beneficiarios para disponer de los fondos depositados.
En el ámbito de las redes sociales, Meta ofrece la opción de programar la eliminación definitiva del perfil o su transformación en una cuenta conmemorativa con la leyenda “En memoria de”. La configuración permite designar un “contacto de legado” facultado para actualizar imágenes de perfil, aceptar solicitudes o gestionar el cierre del espacio, sin que ello le otorgue acceso a la mensajería privada o inicio de sesión. Por su parte, Google dispone de la herramienta “Administrador de cuentas inactivas” para programar el traspaso de información o la baja del servicio, advirtiendo que bajo ninguna circunstancia entrega contraseñas a los deudos, quienes deberán solicitar el cierre o la recuperación de contenidos mediante una revisión de privacidad caso por caso.
Respecto al patrimonio financiero, la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef) precisa que no existe una notificación automática entre el registro civil y los bancos. Los deudos deben tramitar una solicitud de localización de cuentas de ahorro, cheques o inversión presentando el acta de defunción e identificación oficial, proceso que toma hasta 60 días naturales. En caso de que una cuenta bancaria acumule seis años sin registros de actividad, los recursos económicos contenidos en ella son destinados legalmente a la beneficencia pública.
