Hablarle como bebé a tu perro arruina su educación, advierte adiestrador

Redacción

Ciudad de México.-Tratar y educar a los perros bajo un lenguaje infantilizante o paternalista es uno de los errores más habituales y perjudiciales dentro de los hogares. Alejandro Flores, especialista en conducta canina y adiestrador, advierte que el uso de frases largas, tonos excesivamente suaves o palabras afectuosas al momento de instruir al animal no fortalece el vínculo, sino que sabotea el proceso de aprendizaje al generar una profunda confusión en la mascota, la cual es incapaz de asociar discursos complejos con acciones concretas.

A través de la difusión de sus métodos en plataformas como TikTok, Flores promueve una reestructuración en la dinámica comunicativa entre los propietarios y sus mascotas. El experto señala que, para lograr una convivencia armónica y exitosa, es indispensable erradicar tres prácticas contraproducentes muy comunes: dar órdenes largas o ambiguas (las cuales deben sustituirse por comandos cortos, directos y consistentes), el exceso de exigencia o correcciones severas mediante gritos e intimidación que provocan miedo, y el error de adelantarse al proceso asumiendo de forma frustrada que el can ya debería actuar a la perfección.

El núcleo de la filosofía de Flores radica en la implementación de un sistema estructurado que combine la firmeza con el afecto, apoyándose en el refuerzo positivo, la paciencia y la coherencia en las recompensas. Cuando el entorno de aprendizaje está controlado y las órdenes se repiten de forma lógica, el castigo se vuelve totalmente innecesario. De acuerdo con el adiestrador, una correcta educación va más allá de la simple obediencia o la ejecución de trucos; representa una herramienta de bienestar que disminuye la tensión con el dueño, previene situaciones de riesgo en espacios públicos y garantiza una socialización segura y óptima del animal con su entorno.