Redacción
La clonación en mamíferos no puede sostenerse indefinidamente. Después de decenas de intentos exitosos, el proceso comienza a fallar hasta volverse inviable por la acumulación de mutaciones genéticas que impiden el desarrollo de nuevos individuos.
Un experimento de más de dos décadas con ratones demostró que, a partir de la generación 25, las alteraciones en el ADN se incrementan de forma irreversible. Aunque al inicio los clones nacían sanos y con características normales, con el paso de las generaciones la tasa de éxito cayó de manera drástica hasta prácticamente desaparecer.
Los investigadores detectaron que cada nueva generación acumulaba decenas de mutaciones adicionales, incluidas alteraciones estructurales en los cromosomas. Estas fallas terminaron afectando procesos esenciales del desarrollo embrionario, lo que redujo el número de nacimientos viables.
Hacia la generación 57, apenas el 0.6 por ciento de los intentos logró producir un ratón vivo. En la siguiente, los ejemplares no sobrevivieron más de un día. A pesar de ello, los clones mantenían apariencia saludable y capacidad reproductiva, lo que permitió comprobar un punto clave.
Cuando los ratones clonados se cruzaron de manera natural, la descendencia recuperó estabilidad genética. Las crías nacieron sanas, con mejores tasas de éxito y sin las anomalías detectadas en los clones. Esto confirmó que la reproducción sexual funciona como un mecanismo de depuración del ADN.
“Más allá de 25 generaciones, la clonación conduce a la acumulación de mutaciones que solo la reproducción sexual puede corregir”, advirtió el investigador Teruhiko Wakayama.
El hallazgo explica por qué los mamíferos dependen de la reproducción sexual para mantener su viabilidad como especie. A diferencia de otros organismos capaces de reproducirse de forma asexual, los mamíferos no pueden evitar el deterioro genético acumulativo.
El experimento también marca un límite tecnológico para la clonación y reabre el debate sobre sus alcances. Aunque es una herramienta útil en investigación, los resultados refuerzan la idea de que no puede sustituir los procesos naturales sin consecuencias biológicas.
Con información de: El Mundo
