Redacción
Ciudad de México.-Frente al incremento de intrusiones en cuentas de mensajería instantánea, la firma de ciberseguridad ESET precisó cinco indicadores principales para identificar si un perfil de WhatsApp ha sido comprometido. Entre las señales prioritarias destacan la pérdida repentina de acceso al servicio —debido a que la plataforma restringe el uso a un solo dispositivo principal—, así como la recepción de notificaciones sobre el registro del número o inicio de sesión en terminales no reconocidos. Asimismo, la aparición de modificaciones en la foto de perfil, estados o mensajes que el titular no envió, la alerta de contactos que reciben solicitudes de dinero o enlaces extraños, y la presencia de equipos desconocidos en la sección de “Dispositivos vinculados” confirman una intromisión.
Ante la sospecha de un hackeo, la compañía especialista recomienda un protocolo de respuesta inmediata estructurado para los primeros diez minutos. En los primeros tres minutos se debe reingresar el número telefónico para solicitar el código de verificación por SMS o llamada y cerrar la sesión del atacante, considerando que si el agresor activó un PIN desconocido habrá que reestablecerlo por correo o esperar un lapso de siete días. Durante el minuto tres y cuatro es necesario advertir a los contactos por vías alternativas como SMS o redes sociales. Entre los minutos cuatro y seis se deben cerrar todas las sesiones en la configuración de la app, mientras que del minuto seis al ocho se aconseja inspeccionar chats archivados, eliminados y cambios en la información personal. En los dos minutos finales, se debe evaluar si se expusieron datos bancarios o claves para cambiarlas de inmediato, o bien contactar al soporte oficial de WhatsApp si el control no pudo restablecerse.
Para prevenir incidentes de esta índole, las recomendaciones de seguridad incluyen la activación indispensable de la verificación en dos pasos, no compartir bajo ninguna circunstancia los códigos de confirmación recibidos y utilizar herramientas recientes como las llaves de acceso (passkeys) mediante huella dactilar, reconocimiento facial o PIN del dispositivo. A estas medidas se suma la revisión periódica de dispositivos vinculados, el descarte de enlaces de procedencia dudosa y la actualización constante tanto de la aplicación como del sistema operativo del teléfono.
