Nicolo Machiavelli Savonarola
Aguascalientes, Ags.- El jueves 13 de agosto de los corrientes, Córdova Vianello publica un texto en que ofrece sus argumentos por los cuales él, no se pronunció en la Sesión del Consejo General del INE sobre la cancelación del registro al PVEM. La verdad es que en este país ya nada causa asombro, ni en política ni en ningún otro campo de la vida privada o pública.
Dice el señor Córdova que: La procedencia o no de la solicitud de retirarle el registro al PVEM supone una premisa básica: dicho partido ha venido cometiendo a lo largo de varios meses, empalmados con el proceso electoral de 2014-2015, una serie de violaciones graves a la ley para obtener una posición de ventaja respecto de sus competidores de cara a las elecciones del 7 de junio pasado. Esa es una realidad fehaciente e insoslayable (textual).
En esta primera argumentación acepta que cancelar o no el registro supone una premisa básica, que es la constante y sistemática serie de violaciones que el partido del tucán cometió durante el proceso electoral federal, aún sin concluir. Al final de esta primera alocución sostiene o afirma categóricamente: que esa es una realidad fehaciente e insoslayable.
Según la Academia Española de la Lengua, fehaciente significa que hace fe, fidedigno; y fidedigno, digno de fe y crédito; por otra parte la misma autoridad lingüística define el vocablo insoslayable como aquello que no puede soslayarse, de tal suerte que soslayar significa pasar por alto o de largo, dejando de lado alguna dificultad; es decir que, las violaciones recurrentes a la legislación electoral por parte del Verde Ecologista, fueron dignas de fe, fidedignas y a la vez fueron acciones que no se podían pasar por alto, o dejarlas así, de lado, sino que eran actos aviesos que era obligación de la autoridad electoral atender en su justa medida.
Más adelante el presidente del INE, agrega que: Esa retahíla de conductas ilegales ha sido conocida repetidamente por el INE, así como por el Tribunal Electoral y ha ameritado la imposición de 26 sanciones que acumuladas suman un monto total de 597.5 millones de pesos en contra del PVEM.
Hasta aquí todo parece ser un darle la vuelta a la vuelta al asunto de la cancelación del registro del Verde tucán, y digan ustedes si no es así, y para comprobación va otra perlita digna de tomarse en cuenta: El PVEM fue duramente penado en el mismo proceso electoral y en gran medida antes de que las elecciones, en las cuales pretendían beneficiarse de su actuar ilegal, se llevaran a cabo (sic).
Y para darle credibilidad a su alocutoria y sofistica retórica, agrega, que las multas impuestas al partido de marras alcanzan un monto cercano a dos años de su financiamiento público, y lo apuntala con otra perlita encantadora: Es una falacia, pues, hablar como algunos lo hacen de impunidad (literalmente: “falta de castigo”) para dichas conductas.
Y tiene parcialmente la razón, pues las multas son uno de los supuestos de la ley para castigar violaciones a la legislación, pero no obstante que el monto de las multas haya sido de la dimensión que fuera por esas conductas ofensivas, no sólo para el electorado sino a la población en su conjunto, me parece objetivo que demos un vistazo a los supuestos que la ley establece al respecto:
Artículo 456, … inciso a), fracción V. En los casos de graves y reiteradas conductas violatorias de la Constitución y de esta Ley, especialmente en cuanto a sus obligaciones en materia de origen y destino de sus recursos, con la cancelación de su registro como partido político.
Como se puede apreciar, la máxima sanción cuando se viola la ley electoral y la Constitución, está dividida en dos enunciados, el primero de los cuales fue en el que el Partido Verde incurrió tal y como está redactado, no así la segunda parte de esta quinta fracción, que de alguna manera condiciona o prioriza con la palabra “especialmente”, en cuanto a no cumplir con la obligación en materia de origen y destino del dinero utilizado sea en campaña, gasto corriente etc. Se podría interpretar como que el dinero tiene más peso que cualesquier otra violación, lo cual no exime a la autoridad de aplicar esa primera parte del enunciado, máxime cuando desafió, por no decir que se burló, de la autoridad electoral nacional de manera grave y reiterada, con todo y que tibiamente se le aplicaban sanciones pecuniarias. Les tembló la mano en su momento y les tembló ahora.
La pregunta obligada es: ¿por qué la autoridad en general es tan selectiva para la aplicación de la ley? Y la respuesta todos las sabemos: porque en este país lo que hace falta es aplicar la ley en todo y a todos, para que se viva en un verdadero Estado de Derecho. En este caso no se aplicó. Lo que significa que seguimos igual en este país, en el que todo es importante menos la observancia de la ley y su aplicación.
Lo cierto es que el clamor ciudadano se inclinaba porque el partido verde fuera sancionado con la cancelación del registro, y no por mero gusto, sino por la ofensa que significó ese reiterativo cinismo para transgredir una y otra y muchas veces más los preceptos legales que deben ser aplicado en todo proceso electoral e incluso fuera de él. El INE, o una parte de su máximo órgano de dirección, no quiso actuar de una manera ejemplar aplicando el máximo correctivo q un partido que se exhibió públicamente no sólo en nuestro país sino a los ojos del mundo entero como un pillo de siete suelas.
Pero para Córdova Vianello y sus secuaces sacar del sistema de partidos a un instituto político que en ningún momento mostró el más mínimo respeto ni por la ley, menos aún por la autoridad encargada de su aplicación y finalmente por el insulto y burla a la inteligencia de todo un país. Fuera de México, si hubo asombro por este inédito suceso, pero eso tampoco tuvo el peso ético y político que cimbrará las conciencias de esos cinco consejeros cuyos salarios que reciben es con dinero de los contribuyentes, es decir, dinero del pueblo mexicano.
Qué vergüenza para un México ya de por sí bastante desprestigiado, por tanta corrupción, por el imperio del crimen organizado y su cauda de miles de muertes, por la selectiva aplicación de las leyes, y por la indiferencia e insensibilidad de la clase política para todo esto, en particular por vivir agazapada en las sombras de la impunidad.
Por eso y más, es de llamar la atención lo escrito por el presidente del INE, escrito en el que tras una larga y reiterada argumentación para justificar su negligencia de no aplicar la ley tal y como está escrita, trata de engañar al respetable con aquello de que la pérdida del registro es la sanción más grave, y que sus efectos no sólo se ciñen al partido infractor, sino que alcanzan a los derechos de sus militantes y simpatizantes. Este es otro sofisma más, pues con ese mismo planteamiento y como ya expuse líneas arriba, la réplica es que el Verde Ecologista no sólo se burló de la autoridad electoral nacional, sino también de nosotros los electores, de militantes y simpatizantes, esto es de toda una Nación que anhela vivir en una verdadera democracia, pues ya estamos hartos de todo eso que huele mal.
Vista bajo esta perspectiva, la gravedad de la falta adquiere otra dimensión y otros alcances, que agotan los extremos de la ley y que exigían su correcta e imparcial aplicación, para haberle retirado el registro a esa caterva de pillos electorales y electoreros, al que un grupo de ciudadanos le otorgó su estatus de partido político nacional, y que lo ha seguido sosteniendo con su voto.
Retirar el registro a una agrupación política por su actuación al margen de la ley durante todo un proceso electoral, incluido el día de la jornada electoral, era y es en sí mismo un acto que la República toda reclamaba, y de paso dejar un claro mensaje de que todo aquel partido que no se ciña a la ley, habrá de seguir el mismo camino. Pero todavía el mero día de los comicios y vía mensaje telefónico este grupo delincuencial debidamente organizado, estuvo promoviendo el voto para su beneficio, a todos aquellos ciudadanos que por alguna razón obtuvieron una de esas tarjetas mediante las cuales podían hacer llamadas gratuitas hasta por cinco minutos las veces que quisieran.
Este evento ya lo tenían fríamente calculado desde la contratación de ese servicio. Ignoro cuántos miles de estas tarjetas fueron repartidas y sobre todo utilizadas, porque ese fue el garlito para poder mandar los mensajes el día de los comicios, a todos aquellos que hicieron uso de esa promoción. ¿Cuántos votos les reditúo este sucio e insolente truco? Ese es un dato que nunca se podrá saber, pero el mecanismo para obtenerlos está ahí, registrado para la gris historia electoral de este país.
¿Son o no son faltas graves, reiteradas y violatorias a las leyes de la materia, que ameritaban y obligaban al Consejo General del INE a retirar el registro al partido en capilla?
Pero lo cierto es que sí el presidente del INE trata de justificar su voto en contra de la cancelación del registro de ese partido, es entendible, pues es parte de su naturaleza, como lo demostró cuando el proceso electoral apenas caminaba por la etapa de preparación de la elección, y fue pillado en aquella lamentable conversación telefónica con el Secretario Ejecutivo del propio INE y que transcribo tal cual para refrescar la memoria de mis lectores, si es que los tengo:
“Hay que escribir unas crónicas marcianas desde el INE, cabrón… Ray Bradbury reloaded en efecto. No mames, cabrón, es que desde las dramáticas reuniones con los padres de Ayotzinapa, hasta esto, cabrón. A ver güey, había uno, no voy a mentir ¿eh?, te lo voy a decir como hablaba ese cabrón, me decía: “yo jefe, gran nación Chichimeca, vengo Guanajuato, yo decir a ti, o diputados para nosotros o yo no permitir tus elecciones… vio mucho llanero solitario, cabrón… le faltó decir yo gran jefe toro sentado… o acabamos muy divertidos o acabamos en el siquiatra de aquí, cabrón, ¿eh?”.
Digan ustedes si se le puede creer a alguien que no ve iguales a los iguales, que se siente superior y de sangre azul, y que la formación académica de que fue objeto y que fue pagada por ciudadanos como del que se burla, no fue suficiente para darle la estatura que requiere un funcionario público de primer nivel, como lo es él.
Y más aún, de quien preside el organismo que tiene por encargo no sólo hacer respetar la ley, sino también la de divulgación y difusión de la cultura democrática y la educación cívica.
Se supone que en una democracia caemos todos y todos somos iguales, salvo en México en donde el que preside la institución que salvaguarda esa democracia, discrimina a un hermano de una tribu chichimeca, cuya estirpe está en vías de extinción, y en la que ese humilde ciudadano sí es de sangre azul.
En cualesquier otro país un funcionario público de ese nivel que hubiese cometido un acto de esa naturaleza, seguramente habría renunciado de inmediato.
Pero estamos en México, y hablamos de un sujeto que es descendiente de los dioses del Olimpo, esto significa que no se le pueden pedir peras al olmo.
