Redacción
En vagones y unidades saturadas, un gesto cotidiano se convirtió en prioridad para las autoridades del transporte público capitalino: bajar la mochila. El Metro y el Metrobús de la Ciudad de México intensificaron campañas de educación cívica para mejorar la movilidad y reducir riesgos en horas pico.
La consigna es clara: portar la mochila al frente o bajarla para evitar golpes, empujones y obstrucciones en espacios reducidos. No se trata de sanciones, sino de una regla no escrita que busca ordenar la convivencia diaria entre millones de usuarios.
Metrobús lanzó la campaña “Por un Metro más seguro y eficiente”, en la que exhorta a no llevar mochilas en la espalda o en el pecho y a no colocarlas en el suelo de estaciones y unidades. El objetivo es prevenir accidentes y facilitar el flujo de pasajeros durante los momentos de mayor demanda.
El Metro se sumó con mensajes directos en los vagones: “Para tu comodidad y mejor movilidad dentro del vagón, te sugerimos portar tu mochila al frente, al ingresar al tren”. La recomendación apunta a agilizar el ascenso y descenso de usuarios y a disminuir fricciones innecesarias.
Ambos sistemas advierten que acciones aparentemente menores afectan la operación diaria. “Obstruir el mecanismo de cierre de puertas daña su funcionamiento. Permite el libre cierre de puertas”, recuerda el Metro en su señalización, al subrayar que estas conductas generan retrasos y riesgos.
Como parte de esta estrategia de viaje responsable, también se recomienda resguardar pertenencias como celulares, audífonos, carteras y paraguas; no tirar basura ni rebasar la línea de seguridad en andenes, y permitir salir antes de entrar al vagón.
