Otorgan derechos legales a abejas sin aguijón en la Amazonía peruana

Redacción

El municipio de Satipo, en la región peruana de Junín, reconoció derechos legales a las abejas sin aguijón, conocidas como meliponas, una especie clave para el equilibrio ecológico de la Amazonía. La ordenanza municipal establece que estos insectos tienen derecho a “existir, a prosperar y a vivir en un entorno libre de contaminación”, y podrán ser representados ante autoridades y tribunales en caso de daño o amenaza.

Se trata de un hecho inédito en la región que redefine la protección ambiental al reconocer a una especie como sujeto de derechos. Las meliponas son responsables de la polinización de más del 80% de las plantas amazónicas, incluidos cultivos estratégicos para la economía local como cacao, café y aguacate.

A diferencia de las abejas europeas, no poseen aguijón funcional y se defienden mediante mordeduras y resinas pegajosas. Han habitado la Amazonía durante miles de años y cumplen un papel esencial en la biodiversidad. Sin embargo, enfrentan amenazas como la deforestación, el uso indiscriminado de pesticidas, el cambio climático y la expansión de abejas africanizadas.

La iniciativa surgió a partir del trabajo de la científica peruana Rosa Vásquez Espinoza, fundadora de Amazon Research International, quien documentó la relevancia ecológica, cultural y espiritual de estas abejas para los pueblos indígenas. El marco legal fue respaldado por organizaciones como Earth Law Center, la Reserva Comunal Ashaninka y EcoAshaninka.

La miel de melipona, producida en pequeñas cantidades, es apreciada por sus propiedades medicinales. Contiene compuestos con efectos antibacterianos, antiinflamatorios y antioxidantes, y forma parte de la medicina tradicional indígena.

El contexto ambiental es crítico. Según el Proyecto Monitoreo de la Amazonía Andina (MAAP), en 2024 la deforestación alcanzó 1.7 millones de hectáreas, la quinta cifra más alta desde 2002, con un aumento de 34% respecto a 2023. Además, los incendios en bosques primarios afectaron 2.8 millones de hectáreas, un récord histórico.

“Para los pueblos Asháninka y Kukama-Kukamiria, estas abejas no son un recurso. Son parte del tejido cultural. En ellas vive un conocimiento ancestral que no está escrito, pero se practica. Perderlas sería perder lenguaje, historia y formas de habitar la selva”.

El reconocimiento en Satipo se suma a precedentes como el de Ecuador, que en 2008 incorporó los derechos de la naturaleza en su Constitución, y refuerza un movimiento internacional que busca replantear la relación entre sociedad y medio ambiente.