Multimillonario recurre a reprogramación celular en su cruzada contra el envejecimiento

Redacción

EU.-El empresario tecnológico Bryan Johnson, conocido por sus constantes intervenciones para frenar el envejecimiento biológico, generó debate al declarar que concibió una versión “recién nacida” de sí mismo —denominada “Baby Bryan”— con el objetivo de ensayar terapias, extraer sangre joven y eventualmente cultivar órganos para trasplante.

Pese a la terminología empleada por el multimillonario al referirse a un presunto “clon”, el proyecto no involucra la gestación de un embrión ni una copia anatómica humana. El procedimiento científico consiste en el desarrollo de una línea de células madre pluripotentes inducidas (iPSC, por sus siglas en inglés), obtenidas tras reprogramar células adultas de su propio organismo para regresarlas a un estado embrionario genéticamente idéntico al donante.

Estas estructuras celulares, que carecen de conciencia u órganos, son utilizadas en la medicina regenerativa para la formación de organoides —modelos microscópicos que simulan tejidos cardíacos, hepáticos, renales o neuronales— empleados en el estudio de enfermedades y la evaluación de fármacos. Sin embargo, la ciencia médica enfrenta desafíos considerables antes de lograr la impresión o cultivo de órganos completos aptos para trasplante, tales como la correcta vascularización, la estabilidad genética y la prevención de riesgos como la formación de tumores.

Aunque en la actualidad existen avances en la materia —como las autorizaciones condicionadas otorgadas en Japón para tratamientos de Parkinson y afecciones cardíacas mediante células reprogramadas—, la creación de órganos funcionales para revertir el envejecimiento se mantiene en etapa experimental. El cultivo desarrollado por Johnson funciona como un modelo biológico personalizado de investigación, distando significativamente de un reservorio de órganos o de la clonación humana.